La siesta: Duración ideal y recomendaciones para evitarla
La importancia del sueño adecuado
El médico Pablo Ferrero, especialista en sueño, destacó en una reciente aparición en los estudios de LN+ que no dormir adecuadamente puede acarrear múltiples consecuencias tanto a corto como a largo plazo. En su análisis, Ferrero explicó que un descanso deficiente impacta negativamente en el funcionamiento de los órganos.
Efectos del mal descanso en niños y adultos
Al abordar las repercusiones de un sueño inadecuado en diferentes edades, el experto señaló que: «A mediano y largo plazo, las consecuencias son mucho más graves». En el caso de los niños, subrayó que la falta de sueño puede perjudicar su aprendizaje, memorización y crecimiento, dado que la hormona del crecimiento se libera mientras se duerme. Por otro lado, en adultos, el mal dormir se traduce en una disminución de las defensas y un daño al sistema inmunológico, lo que repercute en la eficacia del cerebro y, en consecuencia, en el funcionamiento general de los órganos.
Tiempo recomendado para la siesta y contraindicaciones
Ferrero también abordó el tema de la siesta, enfatizando que es crucial garantizar un buen descanso nocturno para prevenir la necesidad de dormir durante el día. Según recomendaciones de la NASA, una siesta debería durar alrededor de 26 minutos, aunque el especialista advierte que si se duerme más de 15 o 20 minutos, puede resultar en una sensación de aturdimiento al despertar. Además, advirtió que la siesta no es recomendada para quienes sufren de insomnio, ya que intentar recuperar el sueño durante el día no es la estrategia más beneficiosa.
Horas de sueño ideales
El doctor Ferrero también explicó que, a partir de la adultez, lo recomendable es dormir entre 7 y 9 horas cada noche. Sin embargo, resaltó que «cada persona tiene su necesidad específica«. Importa no solo la cantidad de sueño, sino también su calidad. Al respecto, advirtió que no es útil dormir solo 4 horas si no son de calidad, ya que esto provoca un aumento del cortisol, generando estrés que impide un descanso reparador. También explicó que dormir mal altera dos hormonas relacionadas con el apetito, promoviendo una mayor sensación de hambre y disminuyendo la saciedad, lo cual puede contribuir al aumento de peso.
