El empresario que acumula 10 mil millones de dólares y rechaza heredar a sus hijos

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Un enfoque inusual hacia la herencia

La acumulación de riquezas millonarias a menudo revela particularidades únicas, especialmente en lo que respecta a sus herederos. Un tema recurrente es la disposición de estos a dejar su fortuna a sus hijos, una cuestión que no siempre genera consenso. Un claro ejemplo de esta perspectiva es Ken Fisher, un multimillonario en el mundo de las inversiones que ha decidido no legar su dinero a su prole.

La historia de Ken Fisher

A diferencia de muchos, Fisher no nació en una cuna de oro. Su andanza empresarial comenzó con apenas 250 dólares y una enorme ambición. Fundó su empresa en 1979, un periodo de incertidumbre donde no era común arriesgarse en nuevos negocios. La confianza en proyectos arriesgados resultó ser la clave para establecer Fisher Investments, que se ha convertido en una de las gestoras de activos más destacadas a nivel global.

Las enseñanzas heredadas de su padre fueron fundamentales; este le hizo comprender desde joven que la libertad de decisión supera al lujo material. Fisher es conocido por su estilo de vida austero. Ha conducido el mismo Volvo durante 25 años y, sorprendentemente, no posee ropa de diseñador. Su intención es que sus hijos aprendan a valerse por sí mismos, apoyándolos mientras esté vivo, pero sin brindarles una herencia significativa.

Patrimonio actual y legado

El patrimonio neto de Ken Fisher se estima en 11.8 mil millones de dólares, acumulado gracias a las inversiones de su empresa y otros negocios. A pesar de su riqueza, Fisher evita grandes gastos y no posee mansiones ni yates. Además, es una figura respetada en el ámbito académico y literario; sus artículos frecuentemente aparecen en Forbes y otras publicaciones de negocios, siendo considerados por millones como una de las voces más influyentes del sector de inversiones.

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