Tragedia en Necochea: La angustia de una hija tras el femicidio de su madre

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Luto y recuerdos dolorosos

Tanya Abigail Esperatti, de 18 años, enfrenta un mes sumido en el dolor tras el femicidio de su madre, Débora Bulacio, de 39 años. El 9 de noviembre, el cuerpo de Débora fue encontrado en el camping Miguel Lillo, en Necochea, a tan solo 30 metros del lugar donde se había instalado la carpa, que se convirtió en la escena del crimen. La joven expresa que ver fotos o escuchar mensajes de su madre le resulta demasiado difícil en este momento. «Me hace muy mal, no puedo todavía. A veces quiero escuchar su voz de algún mensaje reciente, pero no me animo, por ahora prefiero preservarme», admite.

Detención del sospechoso

El principal sospechoso del asesinato es Ángel Andrés Gutiérrez, de 31 años, quien tenía una relación de pareja con la víctima. Gutiérrez ha sido detenido e imputado por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La jueza Aída Lhez dictó prisión preventiva a pedido del fiscal Walter Pierrestegui. Según la autopsia, la víctima sufrió una brutal golpiza que le causó múltiples lesiones en todo el cuerpo, siendo posteriormente estrangulada.

Un vínculo complicado

Tanya habla con la voz baja y se encuentra actualmente estudiando Arquitectura en La Plata. Relata que su madre era su «gran amiga», pero que evitaba mencionar los problemas en la relación de Débora con Gutiérrez, aunque tenía un mal presentimiento sobre él. «Yo a ella la veía bien al principio, estaba contenta. Luego, empezaron los problemas de ellos, iban y venían, y decidí evitarlo porque no me gustaba cómo la trataba», expone. Tanya recuerda un encuentro hermoso con su madre en agosto, cuando Débora la sorprendió en La Plata, lo cual fue un día inolvidable para ambas.

Confusión y dolor ante lo inesperado

La lluvia de mensajes entre madre e hija se interrumpió trágicamente. Tanya comparte que en un último mensaje, Débora se mostraba extraña y en un tono seco, lo que le generó preocupación. «Estaba rara, seca, como medio malhumorada pero me decía que me amaba», relata Tanya. Un audio muy comentado en el que Débora expresa no estar bien fue recibido por Ian, primo de Tanya y amigo cercano de su madre. Tanya, al enterarse del contenido del mensaje tras la desaparición de Débora, lamenta no haber podido actuar si lo hubiera recibido a tiempo.

Reflexiones dolorosas

Al estar en casa de su novio, Tanya revela que no se esperaba tal desenlace, especialmente de alguien cercano. Se conmueve cuando piensa en cómo Gutiérrez, a pesar de tener una familia, pudo cometer tal atrocidad. «No puedo creer cómo esta persona no pensó en nosotros, en la familia de mi mamá. Cómo alguien que tiene una madre, una hermana y una hija pequeña, pudo hacer esa monstruosidad con mi mamá», argumenta con indignación.

Apoyo familiar

Tanya enfatiza que, a pesar de su juventud, su madre siempre estuvo presente para brindarle apoyo en momentos de estrés académico y emocional. Junto a sus abuelos, su padre Sergio Esperatti, quien trabaja en la penitenciaría de Benito Juárez, y sus hermanos Eric y Demián, Tanya busca encontrar fuerzas para seguir adelante. «Tratamos de darnos fuerzas, de estar cerca y unidos después de mucho tiempo sin estarlo… Todos estamos en la misma, queremos salir adelante, cueste lo que cueste, recordando a mamá con su mejor sonrisa», concluye.

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