Acuerdos Navideños: Fomentando el Encuentro Familiar

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Un ambiente festivo y familiar

En esta época del año se percibe un clima diferente que llena el aire, las calles y los comercios, indicando que se acerca la Navidad. Esta festividad no es exclusiva de los cristianos, aunque tiene un significado profundo para ellos; realmente pertenece a toda la humanidad. La Nochebuena, el 24 de diciembre, es un momento en el que el mundo parece detenerse, y en esos minutos mágicos, reina un silencio de paz que se traduce en abrazos sinceros, besos y el sonido de cristales brindando con buenos deseos.

La familia como protagonista

La familia toma un rol central en estas celebraciones. Familias nucleares y extendidas se preparan para reunirse. Muchos parientes que se encuentran lejos realizan malabares para llegar a tiempo y compartir este momento especial. Los abuelos decoran sus hogares con esmero para recibir a hijos y nietos; los hermanos que enfrentan conflictos intentan sentarse en armonía a la mesa; las amas de casa abren sus puertas a primos lejanos, convencidas de que ningún pariente debe quedar afuera. Cada 25 de diciembre revivimos el espíritu de alegría y fraternidad.

No obstante, hay circunstancias que dificultan esa armonía. Ausencias como el divorcio de padres o la muerte de un familiar, o situaciones de salud complicadas, generan una carga emocional. Además, surgen problemas cotidianos como el despido de un cuñado o la tristeza de un sobrino tras una ruptura amorosa. En resumen, la vida continúa con sus alegrías y penas.

La Navidad como luz en la adversidad

Dolores Tassara, educadora especializada en psicogenealogía, afirma: «Pero aun en medio del dolor, es posible la fiesta». Ella sostiene que la Navidad nos invita a reunirnos en torno al pesebre llevando nuestra realidad actual en las manos, cierto de que celebrar el nacimiento de un niño es siempre una buena noticia, pero solo si permite iluminar nuestras vidas hoy. Si no, se convierte en un ritual vacío.

Tassara reflexiona sobre el caos que a menudo rodea estas fechas, con personas distrayéndose en regalos y fuegos artificiales, dejando de lado momentos significativos. «No solo con el champán bajo el brazo», añade, sugiriendo que una simple vela puede ser un símbolo para compartir preguntas profundas sobre nuestro interior.

Dinámicas familiares creativas

Santiago Ramos Mejía, de 51 años y padre de cuatro adolescentes, comparte cómo crear un ambiente propicio para el diálogo profundo. Del mismo modo, Estela, de 54 años, reparte cartas con símbolos del pesebre a su familia para que cada uno exprese lo que esos personajes significan para ellos. Su objetivo es fomentar un ambiente de reflexión y conexión.

Celebraciones con ex parejas

En muchos casos, la separación no es un impedimento para celebrar juntos. Agustina De Cristobal, psicóloga de 51 años, menciona que ella y su ex pareja, Esteban, celebran cada Nochebuena con sus dos hijas, evidenciando el respeto y cariño que se mantienen a pesar de haberse separado hace años. Lo mismo ocurre con Paula Cardenau, quien lleva 19 años separada y sigue compartiendo estas fechas con su exmarido, destacando la importancia de tomar decisiones que beneficien a sus hijos.

Consejos de expertos para las festividades

La psicóloga Claudia Messing aconseja a los padres no dramatizar la situación y mantener la perspectiva. Es crucial recordar que la Navidad es un momento para ser agradecidos y apreciar el amor familiar. Esto implica dejar de lado la comparación y no dejar que viejas rencillas empañen el espíritu festivo.

Reflexionando en la festividad

Para muchos, la Navidad es una oportunidad para reafirmar los lazos familiares y recordar la esencia de la unión. Agustina Tocalli Beller, madre de cuatro adolescentes, describe a su familia como un ‘6-pack’, donde cada uno sigue su propio camino pero siempre manteniendo una conexión fuerte y significativa. Este año, celebrarán alquilando una casa de playa cerca de Lima, motivando el encuentro y la convivencia.

Preparación y conexión interior

Drucaroff también destaca la importancia de no idealizar estas festividades, advirtiendo sobre el riesgo de construir una celebración vacía, llena de regalos materiales. La Nochebuena, según este experto, actúa como un termómetro de nuestras relaciones. Es fundamental abordar los conflictos de antemano y encontrar maneras de gestionar las emociones, buscando gestos de compasión durante la celebración.

Promoviendo la paz y la unión

Que esta Navidad sea una oportunidad para la reconciliación, permitiendo que la luz del niño en el pesebre ilumine nuestros corazones y nos impulse a crear un ambiente de amor y alegría. La preparación no solo debe incluir los elementos materiales, sino también una conexión sincera con lo que estamos celebrando.

  • Evitar el uso de dispositivos durante la cena para fomentar el diálogo
  • Agradecer a la familia y a los alimentos que compartimos
  • Encender una vela y reflexionar sobre nuestros deseos para el próximo año
  • Recordar a aquellos que ya no están físicamente con nosotros
  • Conectar con nuestro niño interior al abrazar los símbolos de la festividad
  • Compartir regalos como una expresión de aprecio y amor

Así, la Navidad puede transformarse en un tiempo de encuentro significativo, donde lo realmente importante es la conexión emocional que se crea entre familiares, sin importar las circunstancias.

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