Fuga masiva de presos en Buenos Aires: Ocho reclusos se escapan antes de ser trasladados a Ushuaia
Un escape lleno de pánico
La Penitenciaría Nacional, ubicada donde hoy se encuentra el Parque Las Heras en Palermo, tenía la tradición de elaborar listas de presos que serían enviados al penal de Ushuaia, según su historial delictivo y comportamiento. Esta situación se tornaba crítica, especialmente durante la cena, cuando se notificaba acerca de los traslados.
El complejo proceso de traslado
Al recibir la noticia, los reclusos debían apresurarse a empacar sus pertenencias para ser registrados en el patio y, después, les colocaban grilletes en los tobillos, limitando su andar a pasos cortos. Eran trasladados en vehículos policiales hasta el puerto, donde se encerraban en la bodega de buques de la Armada. Este trayecto solía durar un mes debido a las escalas en la costa patagónica.
- Los barcos más frecuentes incluían el 1 de Mayo, Ushuaia, Chaco, Pampa y Patagonia.
- Los presos compartían el espacio con la carga y se les proporcionaban latas para sus necesidades.
- Ocasionalmente, el capitán permitía que salieran a la cubierta para respirar aire fresco durante el largo viaje.
Condiciones de vida en el penal
Una vez en Ushuaia, el penal, inaugurado en 1902, albergaba 380 celdas unipersonales, pero la sobrepoblación obligó a que varios presos compartieran una misma celda. Las condiciones eran extremadamente duras, con enfermedades, una alimentación escasa y el trato severo de los guardias, creando un verdadero infierno en la tierra.
El escape del 9 de enero de 1925
La noche del 9 de enero de 1925, un nuevo traslado se organizaba. Debido al uso, los grilletes eran menos seguros y, para reducir gastos, un grupo de 103 presos fue cargado en la bodega del Buenos Aires, un barco que transportaba pasajeros hacia el sur. Custodiados por marineros armados, abordaron el buque iluminado por potentes reflectores.
Cerca de la hora de zarpar, los gritos y disparos resonaron en el puerto. Dos hombres forcejeaban, y uno alertó sobre la fuga de un preso. En ese momento, cinco reclusos armados con cuchillos saltaron al muelle y comenzaron a correr en distintas direcciones, desatando el pánico entre los presentes.
Los fugados y su historia
Se especula que el principal responsable de deshacerse de los grilletes fue Ricardo Braasch, condenado a prisión perpetua. Los demás fugados incluían a:
- Amus Pedro Axelsen, condenado a perpetua.
- Roque Saccomano, 25 años de prisión.
- Fernando Sotomayor, 10 años.
- Emilio Segales, 15 años.
- Alfredo Suárez Leiva, 6 años.
- Saverio Chimera, 2 años.
- Pablo Goupon, 2 años.
Entre los fugados, Sacomano había sido condenado por el asesinato de Elvira Silvia Salas, un caso que captó la atención pública. Tras el escape, el puerto fue rodeado por fuerzas policiales y el almirante Manuel Domecq García. Las redadas llevaron a que un delincuente inculpara a Sacomano, quien siempre defendió su inocencia.
De los fugados, algunos fueron recapturados en el conurbano, incluido Pablo Goupon, que fue atrapado en Avellaneda. Finalmente, la historia de los evadidos concluyó cuando volvieron a ser enviados a la penitenciaría, donde les aguardaba el mismo destino infernal que intentaron escapar.
