El Padre Pedro Opeka refleja la fe del pueblo argentino

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La fe que une a los argentinos

El Padre Pedro Opeka, sacerdote argentino de 77 años, ha compartido sus reflexiones sobre la profunda conexión de la fe en el pueblo argentino, que ha sido una constante a lo largo de su trayectoria. Antes de su regreso a Madagascar, donde ha dedicado su vida a ayudar a los más necesitados a través de su obra Akamasoa, Opeka conversó sobre su reciente visita a Argentina, que tuvo lugar del 11 de octubre al 9 de diciembre.

Visitas emocionantes

Durante su estancia en Argentina, el sacerdote fue recibido con gran aprecio en varias parroquias y colegios. «Me han invitado a muchos lugares donde me han tratado de una forma increíble», comentó Opeka. En el colegio Emaús en El Palomar, los niños lo recibieron con una alegría que lo sorprendió profundamente. También fue distinguido como ciudadano de honor en Morón.

  • En el Colegio María Reina en Lanús, se encontró con más de 1800 alumnos que lo abrazaban con cariño.
  • En la Basilica San José de Flores, se vivió una gran multitud, recordando la pasión que caracteriza a los argentinos.

Un viaje espiritual

Opeka describió su tiempo en Argentina como un periodo de «fiesta espiritual, fraternidad y esperanza». Durante su recorrido, notó que la fe está arraigada en el corazón de su gente. «Ojalá nunca lo olvidemos porque es la fe que hizo a la Argentina», enfatizó el sacerdote, destacando que la fe en Jesús ha moldeado la historia de América Latina.

Visitas a comunidades vulnerables

El Padre Opeka también visitó comunidades vulnerables, como la de Santiago del Estero junto al padre Pepe Di Paola. «Me llevo un recuerdo imborrable», detalló. En La Matanza, celebró una misa con jóvenes, instándolos a no retroceder en su lucha contra las adicciones.

Impacto en el sistema penitenciario

El sacerdote visitó el penal de San Martín, donde se encontró con jóvenes privados de libertad, conociendo la obra de «Los Espartanos», un programa que utiliza el rugby como una herramienta para la rehabilitación. «Estoy seguro de que esos muchachos van a ser otras personas gracias a esta experiencia», expresó Opeka.

Reflexiones sobre la pobreza y la justicia

En su conversación, Opeka subrayó la importancia de actuar concretamente para ayudar a los más necesitados, enfatizando que la burocracia no debe obstaculizar la ayuda. «El 80% de la población de Madagascar no tiene lo básico para sobrevivir. No existen soluciones mágicas; aquellos que asumen el poder deben priorizar a los más pobres y enfermos», afirmó.

La fe como motor de cambio

El padre Pedro concluyó su mensaje a la población argentina resaltando su inteligencia y preparación, instando a trabajar juntos para erradicar la corrupción y la pobreza extrema: «Mañana comienza hoy».

«Si yo pude ser fraterno en Madagascar fue porque lo aprendí en mi Argentina», reflexionó, reafirmando el poder transformador de la fe en su vida y en la sociedad.

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