Un astrónomo argentino descubre Cloud-9, una estructura cósmica observada por el telescopio Hubble

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Nueva estructura cósmica descubierta

Durante décadas, la astronomía se ha basado en la observación de la luz emitida por las estrellas para entender la naturaleza del universo. Sin embargo, se ha reconocido que un ámbito crucial de la historia cósmica se desarrolla en regiones carentes de luz. Estas zonas, imperceptibles incluso para los telescopios más avanzados, están compuestas por una sustancia escurridiza denominada materia oscura, que no emite luz ni forma cuerpos celestes, pero cuya gravedad es fundamental para estructurar el cosmos. Se estima que más del 85% de la materia del universo se clasifica como materia oscura, aunque su verdadera naturaleza sigue siendo uno de los grandes enigmas de la física moderna.

El hallazgo de Cloud-9

Para investigarla, los astrónomos suelen depender de sus efectos secundarios, como el movimiento de las galaxias o las huellas que dejó durante la infancia del cosmos. Sin embargo, rara vez se han detectado estructuras dominadas predominantemente por materia oscura, libre de la interferencia de estrellas u otros cuerpos brillantes. Esta realidad fue modificada con el descubrimiento de Cloud-9, una nube de gas carente de estrellas y dominada por la materia oscura, que fue observada recientemente con el Telescopio Espacial Hubble y cuyo hallazgo fue difundido por la NASA. Este descubrimiento, que se detalla en The Astrophysical Journal Letters, señala la primera detección confirmada de un objeto de este tipo y ofrece una oportunidad sin precedentes para examinar las teorías actuales sobre la formación de galaxias.

Un enfoque argentino en el descubrimiento

Un fuerte componente argentino se identifica en este hallazgo. Alejandro Benítez-Llambay, un astrofísico oriundo de Jujuy, es uno de los investigadores principales. Formado en la Universidad Nacional de Córdoba, Benítez-Llambay actualmente es profesor e investigador en la Universidad de Milano-Bicocca en Italia. Experto en astrofísica computacional, combina observaciones y simulaciones numéricas para investigar cómo la materia oscura modula el universo, incluso a escalas que nunca logran encender estrellas.

El significado de Cloud-9

Más allá de ser un simple objeto astronómico, Cloud-9 presenta una nueva perspectiva del universo, brindando atención a lo que no brilla y a las estructuras que no lograron convertirse en galaxias. Esta nueva ventana hacia aspectos menos visibles del cosmos es un avance significativo tanto para la ciencia como para Argentina. Benítez-Llambay resalta la importancia de entender la materia oscura:
«La materia oscura es un componente esencial del universo, ya que provee la gravedad necesaria para la formación de todas las estructuras observables. Aunque no interactúa con la radiación de la misma manera que la materia común, su existencia se hace evidente a través de los efectos gravitacionales que pueden ser medidos, como la rotación de las galaxias».

Implicaciones sobre la formación de galaxias

La materia oscura compone más del 85% de toda la materia gravitante del universo, mientras que la materia ordinaria representa apenas un 15%. Esta disparidad demuestra que basarnos únicamente en lo observable puede generar sesgos significativos. Las simulaciones han jugado un rol crucial para integrar la materia oscura y la materia visible, permitiendo comprender su interacción y cómo se correlaciona con las observaciones que pueden corregir distorsiones.
«Cuando comenzamos a estudiar el universo a través del gas, nuestra capacidad de observación se expande», explica. El gas se extiende mucho más allá del área visible de las galaxias, permitiendo estudiar la influencia de la materia oscura de manera más directa.

Cloud-9 y su singularidad

Describiendo a Cloud-9 como una «galaxia fallida», Benítez-Llambay explica que el proceso de formación estelar no se llevó a cabo. El halo de materia oscura posee una masa cercana a la crítica necesaria para la formación de una galaxia, pero su crecimiento ocurrió demasiado tarde, cuando otros halos similares ya estaban formando estrellas. Esta circunstancia convierte a Cloud-9 en un hallazgo rara vez observado, lo que lo convierte en un objeto de gran interés científico. El Telescopio Espacial Hubble fue crucial para confirmar la ausencia de estrellas. Para acceder a este prestigioso instrumento, se hace necesario enviar propuestas anónimas que son evaluadas por expertos de todo el mundo; las más prometedoras son finalmente seleccionadas para su observación.

Conclusión

La ausencia de estrellas en Cloud-9 refuerza la idea de que este objeto es único y nuevo. Aunque la detección de una galaxia débil habría sido interesante, es el hecho de no encontrar estrellas lo que fortalece la hipótesis de que se trata de un RELHIC, una nube de gas limitada por la reionización, ubicada en un halo de materia oscura. Esta prueba abre la puerta a un estudio más directo de estructuras dominadas casi completamente por materia oscura, algo que nunca se había logrado hasta ahora.

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