Reaparecen las tensiones en la CGT ante la reforma laboral

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Revuelo en la CGT

La CGT, que había disfrutado de un período de calma durante poco más de tres meses, se encuentra nuevamente sumida en tensiones internas que podrían llevarla a la fractura. Este clima de inestabilidad se avivó a raíz de una convocatoria del líder de la UOM, Abel Furlán, quien ha citado a varios sindicatos a una reunión en su gremio para el próximo miércoles. El propósito de esta cita es organizar un paro con movilización para el próximo 10 de febrero, coincidiendo con el debate en el Senado sobre la reforma laboral.

Consecuencias de la convocatoria

La iniciativa de Furlán, anticipada previamente, ha generado la primera crisis dentro de la CGT desde la elección de su actual conducción el 5 de octubre, marcada por un predominio del sector dialoguista. La noticia ha caído como un balde de agua fría en la cúpula de la CGT, que había disfrutado hasta ahora del respaldo de todos sus miembros, incluyendo a su secretario Gremial, Osvaldo Lobato de la UOM, en su búsqueda de negociar con el Gobierno ajustes en el proyecto.

  • Furlán, alineado con el kirchnerismo, considera que el sindicalismo necesita movilizarse en las calles para frustrar la sanción legislativa de una de las reformas más significativas propuestas por Javier Milei.
  • Sin embargo, su decisión de difundir unilateralmente su convocatoria ha sido calificada por algunos de sus colegas como un acto de ruptura que favorecería al Gobierno al dividir a la central obrera.

Reacciones de la conducción cegetista

Desde la conducción de la CGT, se ha reconocido que aunque Furlán presentó la idea de un paro general, no logró el respaldo de sus colegas. Ricardo Pignanelli, líder de SMATA, fue directo al expresarle su desacuerdo tras la exposición del metalúrgico. Furlán había propuesto, sin ser tomado en serio, una intervención más agresiva: «Tenemos que tomar la casa de las provincias que voten la reforma laboral».

En ese momento, Jorge Sola, co-titular de la CGT, se posicionó en favor de la negociación de cambios en la reforma laboral y sugirió que, si no se obtenían resultados, se podrían promover más protestas.

Desacuerdos entre sindicatos

La posibilidad de que la convocatoria de Furlán del miércoles tenga éxito es limitada. Líderes sindicales como Gerardo Martínez de la UOCRA y otros líderes de sindicatos de transporte han dejado claro que no respaldarán la reunión en la UOM, a pesar de que muchos coinciden en que la CGT debe adoptar una postura más firme.

Omar Maturano, un dirigente de la CGT, ha propuesto organizar una movilización ante el Congreso el mismo día en que se trate la reforma, y también ha manifestado su intención de plantear formalmente un paro de 48 horas en un evento en Mar del Plata.

Como se anticipa que varios de los programas sindicales en la economía se han visto opacados por una presión interna entre sus miembros, se ha visto que el líder de la Seccional Villa Constitución de la UOM, Pablo González, ha decidido anunciando un paro por tiempo indeterminado tras la eliminación de tres trabajadores veteranos, mientras que otros opositores también han manifestado su intención de hacer reclamos semejantes ante la reforma laboral.

Perspectivas futuras

Con el creciente descontento dentro de la CGT, la próxima semana será clave. En paralelo a la reunión de la UOM, los equipos del Gobierno y de la CGT se reunirán para discutir eventuales modificaciones al proyecto de reforma laboral. Además, el triunvirato de la CGT está programando una gira en distintas provincias para instar a los legisladores a no votar la reforma tal cual está planteada actualmente. Si se llega a un acuerdo para ajustar o eliminar los puntos más controvertidos de la reforma, se podría restaurar la cohesión entre los grupos, pero de no ser así, la conducción cegetista podría verse obligada a adoptar una postura más radical, similar a la de Furlán.

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