Conflicto entre Javier Milei y Luis Caputo con la industria nacional: ¿quién tiene la razón?
El enfrentamiento con los empresarios
El presidente Javier Milei ha desatado un intenso debate al confrontar a los grandes empresarios que se oponen a sus reformas o buscan modificar su implementación para minimizar el impacto en sus operaciones actuales. Este enfoque le permite, desde el inicio, cosechar un doble efecto: en primer lugar, se posiciona como el único promotor de los cambios frente a diversos actores que se aferra al antiguo orden; en segundo lugar, refuerza la percepción de que 1aba sus cambios no son en beneficio exclusivo de los ricos, sino que busca mejorar la situación de la gente común2, especialmente de los consumidores que sufren por los altos precios de bienes y servicios.
Además, esta estrategia sitúa a los empresarios en una posición defensiva, incrementando su riesgo de perder oportunidades, ya que si continúan opuestos a colaborar, podrían enfrentar un futuro cada vez más adverso. Les conviene, entonces, buscar un punto de acuerdo en vez de esperar a que el gobierno se lo otorgue.
La táctica de La Libertad Avanza
La táctica de La Libertad Avanza (LLA) se ha caracterizado por jugar al desafío con sus oponentes, buscando desarticular sus resistencias a bajo costo, incluso si esto conlleva riesgos de un aumento de tensiones que podrían desembocar en caos, como ocurrió el año pasado con los gobernadores.
Sin embargo, estos problemas no impidieron que Milei triunfara en las elecciones de medio término, logrando bloquear iniciativas legislativas que buscaban agrupar la resistencia de los gobernadores. A pesar de algunos costos, estos no resultaron tan altos y desde entonces ha retomado la iniciativa, con una mejor disposición de los gobernadores para colaborar.
Los sindicatos y la apertura comercial
Desde finales del año pasado, los sindicatos han enfrentado la presión derivada de este contexto, y recientemente sus contrapartes empresariales también han sido incorporadas al debate, especialmente aquellas en la industria, que están experimentando las consecuencias de la apertura comercial y los esfuerzos gubernamentales por incrementar la exposición de la producción nacional a la competencia internacional.
Este fenómeno ha generado preguntas cruciales: ¿Realmente está esta apertura poniendo en peligro a muchas empresas, como afirman algunos de sus líderes? Si fuera así, muchos de ellos no encontrarían incentivos para ceder o colaborar, ya que su muy propia supervivencia les podría llevar a optar por una oposición más dura y luchará hasta el final.
Los desafíos del nuevo orden
Ante la falta de un espacio seguro bajo el nuevo régimen, es posible que aparezcan empresarios más recalcitrantes frente al gobierno, en contraste con la mayor parte de los gobernadores que han optado por el diálogo. Este no es el caso de Paolo Rocca y Techint, que, si bien podrían enfrentarse a impactos en su segmento metalúrgico, continúan recibiendo buenas noticias en su área petrolera. Sin embargo, otros sectores, como el textil, podrían estar más amenazados.
Las preguntas que surgen son: ¿Los cambios serán demasiado drásticos, obligando a algunos a cerrar sus operaciones y buscar nuevas oportunidades? ¿O, por el contrario, tendrán la chance de adaptarse a las nuevas reglas del juego? Además, ¿cuáles serán los costos asociados con estas transformaciones y quién los asumirá? ¿Qué repercusiones tendrán en el empleo y los salarios, así como en el consumo interno que Milei dice estar promoviendo?
La postura del Gobierno sobre los cambios
La postura del gobierno es clara: no se prevé ceder en la rapidez de las reformas, sino agilizar su implementación siempre que sea posible. No habrá compensaciones en forma de arreglos fiscales selectivos o protecciones especiales para actores conflictivos, lo cual marca una diferencia fundamental con la estrategia del ex presidente Carlos Menem en los años noventa.
Menem consideraba que su coalición reformista debía incluir a aquellos afectados para evitar su pasaje al campo de la oposición, situación que no parece estar en la agenda de Milei y Luis Caputo.
Riesgos y expectativas futuras
El presidente parece más inclinado a asumir riesgos desde el principio, justificando su enfoque en la expectativa de que sus oponentes quedarán cada vez más aislados y debilitados. Según su visión, los sectores que logren adaptarse a las reformas podrían arrastrar al resto, aunque se deseen inicialmente resistir. Sin embargo, surgen inquietudes sobre si se concretará una ola de inversión necesaria para acelerar el crecimiento, y si los opositores comenzarán a presentar propuestas más razonables que compliquen la tarea del gobierno.
