El cambio de vida de Romina tras una separación y su mudanza a Buenos Aires
Un nuevo comienzo en Buenos Aires
Romina comparte su historia con una sonrisa contagiosa y un estilo de comunicación enérgico. Originaria de Arroyito, Córdoba, su tonalidad cordobesa persiste, a pesar de haber vivido en Buenos Aires desde los 20 años. Desde pequeña, mostró inclinación hacia el arte, disfrutando de actividades como dibujar, pintar, tocar el piano y cantar, siempre apoyada por su familia, que fomentó su creatividad e inquietud. En su adolescencia, también comenzó a explorar el teatro y la gastronomía.
Decisión de vida
A los 23 años, mientras culminaba su licenciatura en Teatro y una carrera paralela como Profesional Gastronómico en Córdoba, un profesor le recomendó un libro de Raúl Serrano. Este hallazgo impulsó su decisión de mudarse a Buenos Aires. «Me enteré de que daba clases aquí y pensé, ¿para qué leer un libro si puedo aprender directamente de él?» Así fue como decidió viajar a Buenos Aires.
Las primeras experiencias laborales
Al llegar a la ciudad, llegó solo con lo esencial, sobreviviendo inicialmente gracias a la venta de ropa que su madre le enviaba. Un día, encontró un correo electrónico para la producción del programa Cocineros Argentinos y solicitó participar. «Yo tenía que estar ahí porque sabía cocinar de una manera fácil y divertida«, manifestó sobre su audacia que le aseguró un puesto en el programa.
Una nueva dirección en redes sociales
Después de dos años en la televisión pública, Romina decidió concentrar sus esfuerzos en las redes sociales, donde se convirtió en un fenómeno con sus recetas de cocina vegana y sin gluten. Durante ese tiempo, las redes se convertirían en su espacio personal, donde expresaba sus evoluciones. «Empecé a sentir que había dos personalidades distintas y ahí era realmente la Romy que vino a Buenos Aires a unir todas sus pasiones», agregó.
Transformación y emprendimiento
Tras una separación de 18 años, Romina comprendió que era necesario cambiar. «Hay algo muy peligroso cuando haces algo que te gusta poco pero te va bien. Eso te retiene», explicó sobre el proceso que inició hace un año y medio. Así, creó la Escuela de Amor Propio y Entusiasmo, un espacio destinado a mujeres que buscan reconectar con su esencia. El objetivo es claro: transformar el diálogo interno y recuperar el entusiasmo.
- La escuela ofrece una plataforma de acompañamiento 24/7 para sus alumnas.
- Proporciona acceso a master classes y un grupo de apoyo diario a través de WhatsApp.
Una comunidad de apoyo
Actualmente, Romina cuenta con 250 mil seguidoras a quienes llama cariñosamente «amigas». Su misión es ayudar a las mujeres a enfocarse en su crecimiento y autoaceptación, todo a raíz de un acto rebelde que surge de la valentía de ser feliz con lo que se es.
