Operación Gaviota: El intento de derribar el avión de Videla en Aeroparque

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Contexto de la Dictadura Argentina

En febrero de 1977, la dictadura que marcó uno de los episodios más oscuros de la historia argentina llevaba ya casi once meses en el poder. Con Jorge Rafael Videla a la cabeza del Ejército y José Alfredo Martínez de Hoz al frente del Ministerio de Economía, el régimen buscaba eliminar cualquier disidencia política y destruir la economía nacional para mantener a Argentina en una dependencia total del sistema financiero internacional. La represión y la devastación económica eran esenciales en este plan que había comenzado tras el derrocamiento del gobierno de María Estela Martínez de Perón el 24 de marzo del año anterior.

El Plan del ERP: Operación Gaviota

En este contexto, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) concibió un audaz plan, conocido como Operación Gaviota, con el objetivo de asesinar a Videla y Martínez de Hoz. La idea surgió cuando un oficial de inteligencia del ERP obtuvo planos de la red de tuberías del Arroyo Maldonado, que cruzaba Buenos Aires y pasaba justo debajo de la pista del Aeropuerto Jorge Newbery.

Con esta información, los guerrilleros idearon atentar contra el dictador durante un vuelo programado. A pesar de que el PRT-ERP estaba debilitado tras la muerte de varios de sus líderes más importantes, decidieron llevar a cabo el ataque con dos cargas explosivas colocadas bajo la pista del aeropuerto. El encargo de llevar a cabo este plan recayó en Eduardo Streger, un guerrillero experimentado conocido como «La Tía».

Preparativos y logística

Streger, oriundo de Banfield, había sido capturado en un intento de atentado en 1971 y había participado en varias acciones guerrilleras antes de asumir el liderazgo de la Operación Gaviota. Desde la planificación hasta la ejecución, muy pocos estaban al tanto de los detalles del ataque. Por lo tanto, se tomaron precauciones rigurosas.

A través de múltiples exploraciones del arroyo, los guerrilleros lograron determinar la mejor manera de acceder a las tuberías del Maldonado. Con documentos falsos y un ingenioso plan logístico, acondicionaron una furgoneta para descender sin despertar sospechas.

Carga explosiva y ejecución del atentado

Después de un exhaustivo estudio, decidieron utilizar 105 kilos de explosivos (30 kilos de TNT y el resto de gelamón) en dos cargas que se colocarían estratégicamente. Al final, el cronograma de vuelos de Videla indicaba que el 18 de febrero de 1977 llevaría a cabo un vuelo en un Fokker F28, programado para despegar a las 8:30 de la mañana.

Ese día, los guerrilleros se posicionaron para llevar a cabo el ataque al momento del despegue. La operación se ejecutó con precisión; sin embargo, la primera explosión no afectó seriamente al avión, ya que la carga no detonó como se había planeado.

Consecuencias del atentado

El ERP se atribuyó la responsabilidad del ataque fallido a través de un comunicado, afirmando: «El brazo de la justicia popular es largo y sabe ajustar cuentas con los asesinos…». A pesar de no haber logrado su objetivo principal, el atentado fue extremadamente relevante, generando titulares en diversos medios nacionales e internacionales.

En los días siguientes, el hecho fue ampliamente cubierto por la prensa, destacando la valentía y precisión con la que se llevó a cabo el intento de derrocar al régimen. Sin embargo, Eduardo Streger, el encargado de la operación, fue secuestrado por las fuerzas militares apenas tres meses después y nunca más se supo de él.

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