Bancos estadounidenses señalan a Argentina como una de las economías más vulnerables ante la crisis por la guerra
Argentina en la mira de los bancos
La creciente tensión en Medio Oriente ha puesto en alerta a los mercados globales, poniendo foco en las economías emergentes más frágiles. En este contexto, recientes análisis de Citi y Wells Fargo han destacado a Argentina como uno de los países más susceptibles a un potencial shock externo, derivado del aumento en el precio del petróleo y la inestabilidad financiera internacional.
Los riesgos identificados
Según los reportes, el principal canal de transmisión de estos riesgos sería la combinación de presiones inflacionarias, depreciación cambiaria y una posible salida de capitales provocada por un incremento en la aversión al riesgo de los inversores.
- Citi pronostica que la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán podría impulsar el precio del petróleo Brent a cerca de 80 dólares por barril.
- Un aumento de 10 dólares en el precio del Brent podría añadir aproximadamente un punto porcentual a la inflación anual de Argentina en 2026 y 2027.
- Las economías con bajos niveles de reservas internacionales son particularmente vulnerables a episodios de volatilidad, y Argentina se encuentra entre ellas.
Perspectivas de Wells Fargo
El análisis de Wells Fargo presenta conclusiones similares, señalando que, ante un contexto de tensión geopolítica y volatilidad, Argentina y Turquía están entre las economías emergentes más expuestas. Aunque se parte de un escenario base donde el conflicto tendría un impacto temporal, se advierte que una crisis prolongada podría desafiar la resiliencia macroeconómica de estos países.
- Los economistas del banco destacan la persistencia de riesgos en economías que dependen fuertemente del financiamiento internacional y que tienen un perfil de deuda soberana débil.
Impacto en la política económica
El informe también aborda cómo el aumento de los precios del petróleo podría afectar la política monetaria en los mercados emergentes, generando una mayor inflación y depreciación de sus monedas. Esto podría restringir la capacidad de los bancos centrales para seguir reduciendo las tasas de interés.
Además, se considera que algunos gobiernos podrían verse forzados a aumentar las tasas de interés para controlar la inflación, incluso en un clima de crecimiento más débil. La vulnerabilidad fiscal también se menciona como un factor a tener en cuenta, dado que muchos gobiernos emergentes tienen márgenes fiscales limitados, lo que limitaría su capacidad de respuesta ante un periodo prolongado de altos precios en energía y mercados financieros inestables.
