Deudores atrapados en la morosidad: «La prioridad es mi familia»

imagen-95

Marcelo López, deudor irrecuperable, en su casa de Buernos Aires, el 14 de mayo de 2026. Foto: Mariana Nedelcu

Compartilo

Historias de deudores en apuros económicos

Las situaciones de deudas se han tornado tan severas que términos como irrecuperable, insalvable y arruinado resuenan con fuerza entre aquellos que enfrentan graves problemas financieros. H.E., por ejemplo, debe más de $100.000.000 a tres entidades bancarias y dejó de realizar sus pagos en agosto del año anterior. Desde entonces, siente que su vida está completamente atrapada. «Sé que tengo un problema, pero también los bancos, que ahora deben resolver cómo cobrarme», expresa a través de una entrevista.

Aumento de la morosidad en el país

Según datos oficiales, el índice de morosidad de los particulares ha subido de 2,94% a 11,2% en un año, lo que representa un aumento cuatro veces mayor que el del año anterior, alcanzando su cifra más alta en más de 20 años. Si se incluyen las billeteras virtuales y las entidades no bancarias, el porcentaje asciende a más del 30%.

Con 34 años y un salario mensual de $1.500.000, H.E. trabaja como enfermero; no se siente cómodo revelando su identidad debido a la constante presión que sufre su familia por parte de las empresas de cobranza. Relata que recibe llamadas diarias en su casa, así como en su lugar de trabajo, y mensajes intimidatorios que afectan su vida cotidiana. «Quieren que sienta miedo y pague. Juegan con el temor de la gente. A veces ni siquiera puedo darme un lujo a pesar de trabajar duro», comenta, visiblemente resignado.

El inicio de la deuda

Su calvario financiero comenzó en junio de 2024, cuando solicitó un préstamo de $10.000.000 para finalizar la construcción de su hogar. Posteriormente, en noviembre del mismo año, otro banco le otorgó un préstamo de $11.000.000 para saldar una deuda de tarjeta de crédito. Para agosto de 2025, su deuda total había alcanzado los $68.326.000 y, a pesar de que en un principio pagó puntualmente, la pérdida del empleo de su pareja complicó su situación económica, dejándolo con la difícil decisión de elegir entre pagar a los bancos o alimentar a su familia.

Una espiral de deuda incontrolable

Después de ocho meses en mora, su deuda se disparó hasta los $112.101.000. H.E. decidió no refinanciar porque temía que eso multiplicara su carga. Consultó con un abogado, pero el costo de los honorarios resultó insostenible. «No me arrepiento de haber terminado mi casa, pero se convirtió en una bola de nieve. Mi falta de conocimiento me llevó a solicitar un préstamo adicional que nunca pude pagar y eso me arruinó», confiesa.

Problemas de la quiebra

Su abogada le sugirió declararse en quiebra, pero esa opción le generó inseguridad. «Los gastos pueden ser elevados y no siempre se aprueban», asegura, agregando que el concepto de quiebra no es una solución sencilla. María Soledad Rodríguez Padin, experta en derecho concursal, advierte que la quiebra puede conllevar a la pérdida de activos y a restricciones patrimoniales, además de que la recuperación financiera puede tardar años. Recomienda a los deudores que actúen con anticipación y busquen alternativas menos drásticas, como un concurso preventivo para llegar a acuerdos favorables con sus acreedores.

Desafíos diarios para las familias deudoras

En su lucha diaria, H.E. intenta preservar el bienestar de su familia, manteniendo a sus padres, uno de los cuales no tiene empleo, y a su madre que apenas recibe una jubilación mínima. «Discúlpame, bancos, pero mi prioridad es mi familia», sostiene con firmeza. Reflexionando sobre su experiencia, comenta que aprender a vivir con el salario que recibe es fundamental. «Nadie desea estar endeudado, pero cuando los salarios quedan estancados, la prioridad es mantener la comida en la mesa; las deudas pueden esperar», asevera.

Consecuencias del endeudamiento

A medida que más personas como H.E. enfrentan problemas de morosidad, se vuelve claro que son marginadas del sistema financiero. Este estigma las deja sin acceso a créditos, tarjetas o incluso opciones de alquiler, afectando su calificación crediticia. En el Congreso, hay actualmente 14 proyectos en discusión que buscan aliviar la situación de unas 6.300.000 personas endeudadas, proponiendo facilidades de pago y reestructuración de créditos. Sin embargo, Alejandro Butti, CEO de Santander, se opone a la intervención estatal, considerando que no es la solución adecuada para mejorar el acceso al crédito.

Más testimonios de deudores

Otras historias similares a la de H.E. han comenzado a surgir, como la de F.M., quien también optó por no revelar su identidad. Ella contrajo una deuda de $14.000.000 para abrir un negocio de kiosco que fracasó poco después. Actitud similar tiene M.L., de 66 años, quien no puede dormir debido a sus deudas, que ascienden a más de $32.000.000 en préstamos.

El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, asegura que se ha alcanzado un pico en la morosidad, aunque los deudores sienten que su situación podría empeorar. A medida que continúan enfrentando sus batallas, las historias de H.E., F.M. y M.L. reflejan la lucha y las decisiones difíciles que enfrentan miles de argentinos cada día.

Compartilo