El elevado costo de vivir hasta los 100 años: desafíos y realidades

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Vivir más de un siglo: un objetivo costoso

El deseo de alcanzar cien años puede variar entre la esperanza y la frustración, pero lo indiscutible es que será extremadamente caro. ¿Quién asumirá los gastos relacionados con la salud, el cuidado y el disfrute de una vida prolongada? Esto plantea desafíos serios, ya que se pueden enfrentar tres o cuatro décadas después de la jubilación, y por más que algunos logren acceder a ella, es evidente que esto no será suficiente. Los ahorros e inversiones familiares, que a menudo se planean para disfrutar de un retiro, son inadecuados para el tiempo del que se dispone.

La necesidad de un nuevo enfoque económico

Los sistemas de pensiones y los planes de ahorro no han sido diseñados para responder a los cambios demográficos que ya están presentes. La etapa posterior a la jubilación no solo se alargará, sino que también demandará recursos considerables para garantizar una vida digna y saludable.

  • La jubilación mínima en Argentina no cubre ni siquiera las necesidades básicas.
  • Los cuidados, la salud y la vivienda representan un gasto considerable.

El cambio en la percepción de la longevidad

Según Andrew Scott, economista en la London Business School, el verdadero problema no radica en vivir más, sino en que nuestras estructuras económicas aún responden a expectativas de vida mucho más cortas. Las instituciones educativas y laborales siguen operando bajo un esquema donde:

  • Se cree que una sola carrera debe bastar para toda la vida.
  • Se piensa que los empleos seguirán siendo lineales en un mundo que exige reinvención constante.
  • Los ahorros se planifican para una jubilación limitada a quince años.

Riesgo de longevidad y la situación en el Reino Unido

La Comisión de Pensiones del Reino Unido ha señalado que en 2026, el 43% de la población activa no ahorrará lo suficiente para disfrutar de una vejez digna, siendo las mujeres y los trabajadores independientes los más vulnerables. En este contexto, enfocar la solución únicamente en el ahorro privado sería repetir promesas vacías del pasado.

Cambio en la narrativa sobre el envejecimiento

Organismos internacionales están comenzando a replantear el envejecimiento no como un problema fiscal, sino como una oportunidad. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional ha introducido el concepto de dividendo de la longevidad, y la OCDE está explorando opciones como:

  • Jubilaciones parciales.
  • Aprendizaje continuo.
  • Compatibilidad entre salario y pensión.

El derecho a la jubilación y la continuidad laboral

Es esencial distinguir entre el derecho a una jubilación y la obligación de retirarse del trabajo. El concepto de jubilación no debería limitarse a la idea de abandono de la carrera laboral, especialmente cuando las expectativas de vida se han extendido. Más allá de asegurar un ingreso, el objetivo debe ser ofrecer libertad para elegir continuar trabajando si se desea.

Los cambios en la herencia y su significado económico

La herencia también está evolucionando en este contexto. Mientras que antes una herencia a los 40 años podía transformar la vida, hoy en día muchas personas reciben su herencia cerca de la jubilación. Un estudio europeo reportó que la edad media para heredar ha aumentado de 37.4 a 44.7 años en solo dos décadas. Esto implica que el patrimonio ahora no solo financiará nuevos comienzos, sino muchas veces la propia vejez.

La realidad argentina y el trabajo post-jubilación

En Argentina, muchos jubilados deben seguir trabajando para complementar sus ingresos, aunque también lo hagan por placer. Esta realidad ha transformado el concepto de jubilación, que ya no implica un retiro absoluto del mercado laboral. En nuestro sistema, aquellos con una pensión universal enfrentan restricciones que limitan su capacidad de seguir trabajando.

La pluralidad de la longevidad

La nueva era de la longevidad permite múltiples trayectorias laborales. Algunas personas pueden verse obligadas a dejar de trabajar por razones de salud, mientras que otros querrán reducir su jornada laboral o asumir nuevas profesiones incluso en su vejez. La sociedad debe adaptarse ofreciendo múltiples opciones, asegurando que la jubilación sea vista como un nuevo derecho y no como una mera salida del trabajo.

Redefiniendo la jubilación

La discusión en torno a la longevidad debe centrarse en cómo aprovechar esos treinta o cuarenta años de vida adicional, más que en el costo de la jubilación misma. Esta es la verdadera revolución silenciosa de nuestro tiempo: no solo alargamos la vejez, sino que reimaginamos la vida en su totalidad. El desafío del siglo XXI radica no solo en financiar esta nueva etapa, sino en concebirla plenamente.

Gabriela Cerruti es escritora y periodista especializada en nueva longevidad, autora de «La Revolución de las Viejas».

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