Marta Fort reflexiona sobre la influencia estética de su padre: «Me teñía el pelo a los 9 años»

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La influencia de Ricardo Fort en la apariencia de Marta

Durante el programa PH Podemos Hablar que se emitió el sábado 22 de agosto, Marta Fort abrió su corazón sobre las modificaciones estéticas que experimentó debido a la presión de su padre, Ricardo Fort. Desde muy joven, su padre la instó a teñirse el pelo de rubio. Al inicio de la charla, el conductor Andy Kusnetzoff le preguntó sobre su percepción sobre su imagen pública y cómo había enfrentado esa situación a lo largo de su vida.

Marta reveló que ha atravesado varias etapas en su cuerpo, aunque siempre mantuvo una autoestima elevada. «Fui gorda, fui flaca, tuve un montón de quilombos sobre mi físico, pero igualmente jamás tuve un problema con eso”, comentó. Sin embargo, también admitió que la opinión externa moldeó su percepción. «Los comentarios llegan igual, entonces vos terminás con la idea o moldeándote a lo que te dice la gente”, agregó.

Su relación con la estética impuesta

Fort explicó que nunca deseó una cirugía de aumento mamario, a pesar de que se convirtió en una realidad que juró evitar. “Soy el resultado de lo que juré destruir. ¿Por qué? Porque a mi viejo le gustaban así”, dijo. Además, remarcó que su padre aspiraba a que ella se ajustara a ciertos estándares: «Él decía: ‘Yo ni en pedo’ y yo no me preocupaba por mi físico, era morocha y tenía piercings en la cara. A medida que pasaba el tiempo, sin querer me fui moldeando a lo que soy ahora”.

Marta continuó, bromeando sobre la herencia física que le dejó su padre, mencionando que su mentón es similar al de él. “Llegó de alguna manera…”, reflexionó.

La pérdida de Gustavo Martínez

En este episodio, Marta también compartió su dolor por la muerte de Gustavo Martínez, quien fue pareja de Ricardo y figura paterna tras su fallecimiento. «La historia más pesada que me pasó, además de haber perdido a mi papá, fue lo que pasó después. Eso me marcó”, recordó. Marta relató que tras perder a su padre se quedó con su padrino Gustavo, quien padecía Alzheimer, y que a solo cuatro días de su cumpleaños, él se quitó la vida en su hogar.

«Yo a él lo sentía como mi papá”, confesó la joven de 22 años, visiblemente afectada. «La pasé muy mal. Eso sí fue un antes, un después, porque realmente fue peor que haber perdido a mi papá”, aseguró.

Con el paso del tiempo, Marta ha logrado procesar esa experiencia traumática. «Después pude trabajarlo, madurarlo y entender quizás las razones”, explicó. Aunque reconoció que esa fue “el momento más bajo” de su vida, se mostró optimista: «Ahora estoy más tranquila con el tema”.

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