La Industria Detrás del Entretenimiento en Vuelos Aéreos
La experiencia de volar y su evolución
En los últimos años, viajar en avión se ha convertido en una experiencia menos placentera. Con aeropuertos congestionados, largas esperas y situaciones de maltrato, los viajeros a menudo se sienten frustrados. Una vez a bordo, el espacio reducido y las horas de vuelo pueden generarle al pasajero incomodidad y ansiedad. En este contexto, las pantallas y dispositivos en el avión se han transformado en un recurso vital para aliviar esa tensión y pasar más rápidamente el tiempo.
El surgimiento del entretenimiento a bordo
Lo que comenzó en 1925 como un lujo ocasional cuando la aerolínea Imperial Airways proyectó la película muda The Lost World para un pequeño grupo de pasajeros, ha evolucionado hasta convertirse en un sector globalmente importante que abarca tres áreas clave: la fabricación de sistemas de pantallas y conectividad, la curaduría y licencia de contenidos, así como la venta de estos servicios a las aerolíneas.
Este tipo de entretenimiento se conoce como In-Flight Entertainment (IFE) y abarca una amplia gama de opciones, incluyendo películas, series, música y juegos, las cuales se pueden disfrutar a través de las pantallas del avión o mediante conexiones wifi a dispositivos personales.
Licencias y negociaciones complejas
Las aerolíneas no pueden simplemente elegir una película al azar. Requieren licencias específicas de exhibición pública no privada, las cuales se negocian directamente con los estudios de cine, distribuidores o agentes especializados. Estas licencias son detalladas y contemplan diversos elementos como el territorio, la plataforma, el período de validez y medidas de seguridad para prevenir la piratería.
Existen intermediarios, conocidos como agregadores o distribuidores de contenido aéreo, que asisten a las aerolíneas en la negociación de estos derechos. La mayoría se especializan en contenido comercial asociado a grandes estudios de Hollywood, mientras que algunos menos conocidos se centran en cine independiente de alta calidad. Esto implica que el costo de cada título puede variar ampliamente, negociándose individualmente o en paquetes.
Costos y competencia en el mercado
Actualmente, se estima que las aerolíneas más grandes pueden gastar más de 90,000 dólares por la licencia de una sola película durante un periodo limitado, y algunas llegan a ofrecer hasta 100 títulos a la vez, en contraste con la selección de 10 a 12 que existía hace veinte años.
Aerolineas Argentinas, por su parte, ofrece el sistema Bravo!, que incluye un catálogo diverso con más de 60 películas, 150 episodios de series y 100 canciones, además de un funcional mapa de ubicación que es muy valorado por los pasajeros.
La importancia del contenido adecuado
Las aerolíneas suelen fijar restricciones en cuanto al contenido disponible; por ejemplo, materiales con lenguaje ofensivo o desnudos pueden disminuir el precio que están dispuestas a pagar. Como resultado, muchas películas son editadas para su exhibición en aviones.
Perspectivas del mercado del IFE
El mercado de IFE ha cambiado notablemente en la última década. Se calcula que el sector valía alrededor de 425 millones de dólares hace 10 años y, actualmente, se estima que su valor total es de aproximadamente 8000 millones de dólares, con proyecciones que alcanzan los 30,000 millones de dólares para 2035.
La evolución hacia el wifi y aplicaciones
A medida que el futuro se despliega, muchas aerolíneas están eliminando las pantallas fijas y ofreciendo solo acceso a wifi, el cual está diseñado para funcionar con aplicaciones específicas que deben ser descargadas antes de embarcar. Sin embargo, este acceso no permite navegar por internet, sino que se limita a contenido almacenado en el servidor del avión.
El contenido más popular: los mapas de vuelo
Curiosamente, lo que más consume contenido a bordo no son las películas o la música, sino el mapa de vuelo. Por ejemplo, según datos de Delta, este es el contenido más popular en su sistema, Delta Studio, con un asombroso 45% de los pasajeros utilizándolo en cada vuelo. Este interés se debe a varios factores, incluyendo la necesidad de controlar psicológicamente la situación, especialmente durante momentos de turbulencia, o simplemente por el placer de seguir el progreso del vuelo.
Este fenómeno ha ganado notoriedad incluso en las redes sociales, donde algunos viajeros suben videos de ellos volando durante todo el trayecto solo observando el mapa de vuelo, lo que destaca la natural inclinación humana hacia la visualización del progreso y el control en situaciones así.
