El boxeo como camino hacia el bienestar: la historia de un cardiólogo de 75 años
Un descubrimiento a los 75 años
Luis Carlos Sztejfman, cardiólogo de 75 años, ha encontrado en el boxeo una herramienta clave para mejorar tanto su salud física como mental. En sus sesiones de entrenamiento, comienza con una secuencia de golpes en la que responde ágilmente a las indicaciones de su profesor, quien sostiene las manoplas y guía cada movimiento.
Beneficios del boxeo a medida que se envejece
Sztejfman comparte que esta práctica conecta con su búsqueda de un ejercicio físico que no le genere la presión competitiva que otros deportes le implicaban. Consciente de los riesgos de caídas y la inestabilidad que afectan a personas mayores, ha encontrado en el boxeo una solución.
“Siempre hice deportes individuales, además del spinning, el running y el yoga. Comencé a jugar al tenis, pero las lesiones frecuentes me hicieron replantear mis opciones”, explicó Sztejfman. Educado en una cultura deportiva desde joven, ahora se enfoca en lo que realmente disfruta: la coordinación y el ejercicio físico.
Una gimnasia sin contacto
- Sztejfman no realiza boxeo de combate, sino que se dedica a la gimnasia de boxeo.
- Consiste en golpes guiados, desplazamientos y ejercicio de cintura.
“La base de sustentación que se logra mejora el equilibrio y fortalece las extremidades, algo crucial para evitar caídas”, señala el cardiólogo, quien termina cada clase con un sentido de satisfacción.
Ejercicio adaptado a la vejez
La perspectiva sobre la actividad física para personas mayores ha cambiado. Sztejfman reflexiona sobre cómo antes se aconsejaba solo caminar: “Hoy, la fuerza es fundamental. Boxear me permite ejercitarme sin el estrés de competir y, además, es una actividad que se puede realizar todo el año sin depender del clima”.
Destaca que la naturaleza aeróbica del boxeo hace que se gaste energía y aumenta la frecuencia cardíaca de manera significativa, lo que le ha aportado una nueva dimensión a sus rutinas.
El impacto de esta actividad en su vida
Para Sztejfman, este descubrimiento no solo es físico, sino también emocional. Expresó: “Me siento muy motivado. Me gustaría que otros sepan de sus beneficios”. Además, su entorno ha tenido reacciones diversas: mientras algunos amigos ven el boxeo como algo peculiar, su hijo en España lo apoya.
En definitiva, el boxeo se ha convertido en una forma de vida para Sztejfman, quien a lo largo de los años ha ajustado su vínculo con el deporte, experimentando vaivenes entre diversas actividades hasta encontrar finalmente una que cumpla con sus expectativas físicas y mentales. «Esto es un gran descubrimiento» concluye el médico.
