De Merlo a Roma: la trayectoria musical de Nazareno Andorno y su deseo de presentar su obra a León XIV
Los inicios de una carrera musical
Nacido en Merlo, Nazareno Andorno ha construido una exitosa carrera en la música que lo ha llevado a ciudades como Roma, Miami, Nueva York y Los Ángeles. Sin embargo, su historia siempre regresa a Mariano Acosta, donde pasó su infancia en un entorno que recuerda como un desafío constante. «Mariano Acosta ni siquiera tiene una sala, ni una salita, nunca tuvo un hospital», compartió Andorno en una reciente entrevista. Su familia hizo sacrificios significativos, incluyendo viajes periódicos de su madre desde Mariano Acosta hasta Once para asegurarse de que pudiera estudiar, un esfuerzo que él considera fundamental en su formación.
El despertar de la pasión por la música
La música llegó a su vida a la edad de cinco años, gracias al regalo de una guitarra por parte de sus abuelas. Un par de años más tarde, el piano se convirtió en su instrumento principal, relegando la guitarra al olvido. «Me pasé al piano, que ya no lo dejé más. Tiré la guitarra por la ventana», recuerda Andorno con humor.
Procedente de una familia sin antecedentes musicales ni formación formal, su madre contrató a una profesora que le daba clases en casa. Un maestro de su escuela descubrió su talento para aprender de oído y lo conectó con otros docentes, permitiéndole explorar la música clásica, el jazz, la composición y la orquestación.
Una carrera en ascenso
A los 15 años, Andorno comenzó a trabajar en arreglos musicales y pronto entró en estudios de grabación, colaborando con figuras como Alejandro Lerner, Estela Raval y Marilina Ross. A los 19 años, tomó la decisión de mudarse a Estados Unidos, donde tuvo que empezar de nuevo. «Llegué a Miami y tuve que empezar prácticamente de cero. Trabajé, estudié, busqué oportunidades y fui construyendo mi carrera paso a paso», comentó.
Colaboraciones destacadas
Su trayectoria lo llevó a colaborar con artistas de renombre como Marco Antonio Solís, Ricardo Montaner, Alejandro Sanz y Cristian Castro. Uno de los hitos más memorables de su carrera fue cuando Plácido Domingo lo contactó para que orquestara su disco: «Eso fue la cumbre de mi carrera», afirmó Andorno.
Creando su propia música
Después de años trabajando para otros, sintió la necesidad de crear su propia música. Esto se materializó a través de proyectos con Alejandro Roemmers, que combinaban música, poesía y espiritualidad. Esta iniciativa lo llevó a componer y dirigir Suite Francisco en Asís, así como musicalizar Los Cánticos de las Criaturas, basados en textos de San Francisco de Asís.
Un vínculo con el Papa Francisco
Andorno nunca conoció al papa Francisco en persona, pero su obra fue presentada en proyectos relacionados con El Abrazo de Asís. Tristemente, cuando Francisco falleció, el músico se encontraba en camino a Roma, con una obra que había preparado y que el Papa había manifestado interés en escuchar. «Desafortunadamente no llegó a escucharla», lamentó.
Reflexionando sobre su legado, comentó: «Para mí Francisco representó muchísimo, no solamente como Papa, sino por el mensaje que transmitió durante todo su pontificado. Después de su partida, sentí la necesidad de expresarlo también a través de la música. De ahí nació ‘Adiós Francisco’, una obra concebida como un homenaje y una despedida que fue estrenada en Roma».
Un nuevo sueño: León XIV
Andorno aspira a que su historia continúe presentando su música al próximo Papa León XIV. «Si alguna vez tengo la oportunidad de estar frente a León XIV, me gustaría que no fuera simplemente para decirle quién soy, sino para poder mostrarle qué quiero transmitir con mi música», expresó.
Cuando se le pregunta sobre su éxito, Andorno no menciona reconocimientos específicos, sino que se refiere a su habilidad para adaptarse y perseverar. «Cuando miro hacia atrás, no pienso solamente en los escenarios o en los reconocimientos. Creo que mi historia está mucho más relacionada con la perseverancia que con la suerte».
