La polémica celebración de Rosario Central tras la Supercopa Internacional
Rosario.festejos de rosario central
Fiesta desbordante en Rosario
La ciudad de Rosario continúa vibrando de alegría tras la reciente victoria de Rosario Central, que ha sumado su tercer título en tres años con la conquista de la Supercopa Internacional. Un evento que atrajo a miles de aficionados al Monumento a la Bandera, donde los hinchas demostraron su pasión y apoyo incondicional al equipo.
A pesar de ciertos incidentes y controversias, los fanáticos no se dejaron desanimar y protagonizaron una fiesta que semblaba un carnaval. La celebración, marcada por la camaradería y la emoción, simboliza un capítulo vibrante en la historia del club.
Detalles de la celebración
En el centro de la festividad se observó a los jugadores regresando en un colectivo que llevaba escrito «Campeón Supercopa Internacional 2026«. Con cánticos, banderas y fuegos artificiales, el equipo fue recibido como verdaderos héroes. Sin embargo, uno de los momentos más impactantes fue cuando un ataúd de cartón, pintado de rojo, fue exhibido. De un lado del ataúd, una imagen de Juan Sebastián Verón iba acompañada con la frase «porteño llorón»; del otro lado, un mensaje que decía «EDLP QEPD» junto a otra fotografía de Verón. Esta acción fue llevada a cabo por algunos jugadores, incluyendo a Franco Ibarra y Gaspar Duarte.
La figura de Ángel Di María
Un elemento central de la noche fue Ángel Di María. El jugador, que hace poco expresó su deseo de seguir jugando y logrando títulos, fue uno de los más aclamados. Al ritmo de la percusión de fondo y los clásicos de la banda de la Academia rosarina, el Fideo animaba a la multitud, contagiando su entusiasmo. No menos de 30 jugadores se encontraban en el techo del micro, participando del clima festivo que invadía el lugar.
La caravana inolvidable
Desde horas antes de lo programado, a las 19:00, los hinchas comenzaron a congregarse en las calles de Rosario, llenando la ciudad de colores azul y amarillo. Con camisetas, banderas, bombos y bengalas en mano, la familia roja y amarilla se preparó para celebrar a lo grande. La caravana que acompañó al equipo no solo fue un momento de alegría compartida, sino que se convirtió en un recuerdo imborrable para todos los asistentes, reflejando la pasión que despierta el fútbol en esta ciudad.
