La emoción de los peregrinos que arribaron a Luján: «Las piernas están cansadas, pero el corazón está perfecto»
Últimas horas de la caminata hacia Luján
Las últimas horas del recorrido hacia la Basílica de Luján estuvieron repletas de cansancio y emoción. Durante la madrugada y la mañana, numerosos peregrinos llegaron a la ciudad, donde se encontraron con otros compañeros de camino que también habían recorrido largas distancias. Uno de ellos expresó al llegar, con una amplia sonrisa: “Las piernas están cansadas, pero el corazón está perfecto”.
Motivos de la peregrinación
El esfuerzo detrás de esta peregrinación tuvo un arraigo especial para muchos de los asistentes. Algunos compartieron sus intenciones: «Llegamos todos bien, le pedimos a la Virgen por la salud de amigos y familia», contó un peregrino. Otra mujer agregó que su motivo era “pedir por la familia, la salud y por Argentina, para que la situación mejore para todos”. Otros caminantes afirmaron que su travesía estaba relacionada con el cumplimiento de una promesa: “Llegamos a las 4:30, vinimos a cumplir una promesa para que el país salga adelante”, explicó un joven.
Agradecimientos y reflexiones
La llegada a Luján fue también un instante para expresar gratitud. Una de las peregrinas relató que decidió caminar tras recibir dos tristes noticias: “Fallecieron mi mamá y mi abuelo, ellos un día estuvieron vivos, así que vine a agradecer”. Mientras algunos descansaban en las calles después de la extensa caminata, otros se preparaban para participar de la misa.
La fuerza de la fe
A pesar del evidente cansancio tras horas de marcha, el arribo a Luján parecía infundir una nueva energía. “Llegás ahí y te da la fuerza. No hay edad para peregrinar: te cruzás con personas en silla de ruedas, gente de 60, 70 años. Le pedimos a ella que nos dé fe para seguir. Si alguien no puede y renguea, lo empujamos nosotros. A veces no somos tan jóvenes, pero tenemos el espíritu joven”, compartió una mujer. Una niña, por su parte, mencionó que llegó caminando desde Moreno y lo hizo con una sonrisa, a pesar del esfuerzo. Su madre añadió: “Vinimos a pedir por la familia, la salud y para que Argentina cambie y sea mejor para todos”.
Tradición de fe y comunidad
Para aquellos que ya habían recorrido este camino anteriormente, regresar a Luján es un ritual que se renueva cada año. “Es la cuarta vez que venimos, llegamos muy bien”, comentó una peregrina. Otra joven prefirió llegar temprano, alrededor de la 1 de la mañana, y decidió quedarse para la celebración religiosa que encabezó monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires.
La emoción también se sintió en quienes han peregrinado durante años. Una mujer presentó una pequeña imagen de la Virgen desgastada por el tiempo, revelando: “Hace 20 años que peregrino y ella me acompaña”. Asimismo, un joven comentó que lleva una década haciendo el camino, y este año lo hizo en honor a su mamá: “Vengo hace 10 años, con las zapatillas desgastadas. Vine por mi vieja, que hoy no puede”. También hizo referencia a la conexión con el papa argentino, afirmando que “es la tierra de Francisco, que mamó a Bergoglio y que estuvo muchas veces con nosotros”.
Una nueva experiencia de fe
Para una joven que estuvo presente por primera vez, la experiencia fue enriquecedora. “Obvio que valió la pena; es la primera vez que vengo. Sola lo decidí porque se me despertaron las ganas”, reconoció. A pesar del cansancio que se reflejaba entre los asistentes, donde algunos tomaban un descanso y otros apenas podían moverse, prevalecía la satisfacción de haber llegado. “No se puede estar de otra manera que contentos, María nos alegra cada año. La sonrisa, a pesar del cansancio, sale de la fe, del corazón”, concluyó uno de los peregrinos al llegar a Luján.
