El impacto negativo del multitasking en la productividad y la salud cerebral

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La evolución del concepto de multitasking

En tiempos recientes, la multitarea, o multitasking, fue celebrada como una competencia valiosa, incluso mencionada con orgullo durante entrevistas laborales. Sin embargo, esta percepción ha cambiado drásticamente, y lo que antes era considerado una fortaleza ahora puede estar ligado a disminuciones en la productividad y agotamiento. La pregunta que surge es si realmente somos capaces de gestionar varias tareas al mismo tiempo.

La verdad detrás de la multitarea

Según Carla L. Monteverde, psicóloga (MN: 83.669), “muchas personas argumentan que pueden realizar múltiples tareas simultáneamente, pero, como revela la psicología cognitiva, en la mayoría de los casos, lo que realmente hacemos es alternar nuestra atención.” Esto implica un cambio constante entre actividades, lo que tiene un costo invisible: el cerebro necesita tiempo para reajustarse y reenfocarse en cada tarea anterior. Este pequeño esfuerzo se transforma en un problema significativo cuando repetimos este patrón muchas veces al día.

Monteverde explica que, paradójicamente, mientras creemos que estamos optimizando nuestro tiempo, realmente sólo fragmentamos el recurso más crucial en este contexto: nuestra atención.

Las adaptaciones humanas y sus límites

La psicóloga subraya que este no debe verse exclusivamente como un defecto. “Es una adaptación asombrosa de la mente humana a un entorno cada vez más complicado. En ciertos trabajos, como en la medicina o en un aula llena de estudiantes, la multitarea puede ser esencial. El problema surge cuando esta alternancia entre tareas se convierte en el único medio de operar.”

Monteverde plantea un fenómeno más profundo al indicar que nunca antes en la historia habíamos tenido acceso visual instantáneo a tantas vidas y opciones. Esta realidad provoca que, al decidirnos por una actividad, estemos constantemente comparando nuestras elecciones con otras posibilidades visibles.

El costo del multitasking

La comunidad médica concuerda en que el cerebro humano no está hecho para manejar varias tareas simultáneamente, respaldado por estudios recientes. Matías Alet, neurólogo de la Fundación Iberoamericana de Salud Pública, menciona un estudio de Psychoneuroendocrinology que demuestra cómo el multitasking digital intensifica las respuestas de estrés en adultos mayores, afectando su rendimiento cognitivo. Además, un análisis en Nature Communications sostiene que, aunque el cerebro puede manejar información sensorial al mismo tiempo, existe un cuello de botella en la toma de decisiones.

Impacto en el trabajo y la salud mental

Leonardo Biolatto, Medical Strategy Lead para IntraMed, observa que la corteza prefrontal activa diferentes estrategias para atender tareas diversas, pero no puede hacerlo al mismo tiempo. Cada transición entre estímulos genera un fenómeno que Biolatto denomina residuo de atención, donde la mente queda parcialmente enfocada en la tarea anterior, obstaculizando la nueva. Lo inquietante es que aquellos que se consideran más eficaces en manejar múltiples tareas a menudo cometen más errores, impulsados por su exceso de confianza.

El constante cambio de tareas agota el cerebro, que consume una gran cantidad de energía al ir de un tema a otro. Según Biolatto, este esfuerzo continuo se traduce en un desgaste significativo sin una sensación de logro, ya que los individuos a menudo dejan tareas sin completar.

La cultura laboral en cuestión

Analía Tarasiewicz, psicóloga del trabajo, plantea que el multitasking no debe ser considerado solo una incapacidad para gestionar el tiempo, sino que también hay que examinar las culturas laborales y tecnologías que fomentan esta fragmentación de la atención. La introducción de la inteligencia artificial (IA) en el trabajo ha llevado a un aumento en la velocidad de solución de tareas, pero también produce un incremento en la carga cognitiva, donde el exceso de información puede asfixiar a los trabajadores.

Tarasiewicz argumenta que, en un entorno laboral caracterizado por demandas extremas y cambios constantes, individuos con rasgos de ansiedad y perfeccionismo pueden enfrentar un agravamiento de sus síntomas. Graciela Vinocur, de Grupo Ceta, añade que estar perpetuamente ocupados no garantiza eficiencia, y que esta práctica, si se mantiene de forma perpetua, puede resultar contraproducente.

Consecuencias a largo plazo

La presión constante puede conducir al agotamiento mental, estrés y ansiedad, junto con repercusiones físicas. Estas condiciones no solo afectan a los individuos, sino que también impactan a las organizaciones, aumentando errores, ausencias y la rotación de personal, lo que a su vez afecta el desempeño en equipo.

En conclusión, buscar un equilibrio y concentrarse en una sola tarea en el entorno laboral o en la vida cotidiana puede ser fundamental para mejorar el bienestar y la productividad.

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