El emocionante viaje de Trinidad Grehan Podestá: De sueños de infancia a una obra propia en el Teatro Maipo
Un viaje de sueños y resiliencia
Impulsada por el dolor y la resiliencia familiar, Trinidad Grehan Podestá ha transformado un anhelo de la infancia en una realidad teatral. A tan solo 23 años, lanzó Cada Dos, una comedia romántica que coescribió con Joaquín Mazzoleni, que fue dirigida por el reconocido Pico Giménez Zapiola y producida por Carla Calabrese, teniendo lugar en el emblemático Teatro Maipo.
El escenario de sus sueños
Sin ser consciente de ello, había un escenario esperándola durante años. Recordó con intensidad el instante en que, como espectadora, quedó maravillada por la historia que vivió en ese mismo teatro. La emoción de aquella experiencia se había almacenado dentro de ella como una semilla que, con el tiempo, florecería en la forma de su propio relato. Entre la emoción de los ensayos y la certeza de haber hallado en el teatro un refugio, Trinidad ha recorrido un camino que la llevó desde su primera aparición en un escenario escolar hasta convertirse en la autora y protagonista de esta obra fundamental en su carrera.
Sobre la obra y su narrativa
Cada Dos explora el amor, el crecimiento y la amistad en una narrativa generacional. La historia sigue a Oli y Mati, quienes se conocen a los 13 años y, a medida que pasan los años, desarrollan un lazo que se nutre de humor, ternura y los desafíos del crecimiento, cuestionándose si su amistad puede evolucionar hacia una historia de amor. La obra honra las comedias románticas que han dejado huella en diferentes generaciones y demuestra que los sueños alimentados por la disciplina y el amor auténtico siempre encuentran un escenario donde brillar.
Reflexiones de Trinidad Grehan
Trinidad comparte su primer recuerdo relacionado con el teatro, que se remonta a sus 12 años en un taller escolar donde subió al escenario por primera vez. La felicidad y la paz que sintió la llevaron a desear hacer teatro para siempre. Además, explica que su inclinación artística siempre ha estado presente, creando historias para su hermano y disfrutando del juego y la imaginación.
Respecto al apoyo familiar que ha recibido, menciona el impacto de su madre en su decisión de dedicarse a la actuación profesionalmente, enfatizando la importancia de seguir la pasión. «Mi mamá siempre me dijo: ‘Trini, hacé lo que amás, porque así te va a ir bien'», recuerda.
Inspiraciones y anhelos
Durante su formación, diversas obras dejaron huella en su desarrollo como actriz, siendo uno de los más significativos el musical Come From Away, que la cautivó no solo por su historia, sino también porque visitó el Teatro Maipo, un lugar que siempre había soñado.
Trinidad subraya que el teatro ha sido un refugio durante momentos difíciles en su vida, brindándole una vía para expresar sus emociones. Ante la pregunta sobre cómo se siente acerca de estrenar en el Teatro Maipo, expresa su asombro y felicidad, recordando cómo, tras una presentación en San Isidro, tuvo un encuentro significativo con Carla Calabrese, quien le propuso llevar su obra al escenario más emblemático del país.
Escribiendo el futuro
El proceso creativo junto a Joaquín Mazzoleni implicó un año de trabajo en conjunto, buscando desarrollar una historia que resonara con el público, lo que finalmente culminó en Cada Dos. Trinidad aborda su experiencia durante la presentación inicial, llenando su mente de nervios y emoción ante la satisfacción de ver todo su esfuerzo dar frutos.
La magia del teatro
Para Trinidad, el teatro es un fenómeno único, un ritual mágico donde la audiencia y los actores comparten un momento de ficción sin interrupciones tecnológicas. Además, espera que su obra consiga entretener y conectar con el público, ofreciendo una dosis de risas y ternura.
Por último, comparte un consejo vital para quienes aspiran a seguir sus pasos en el arte: «Nunca dejar de moverse». La autogestión y la formación continua son, en su opinión, claves para forjar un camino exitoso en el teatro.
