Juan Evaristo Valls Boix, filósofo español de 36 años: «No perder lo bailado también es una forma de vivir»

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La importancia de detenerse en un mundo productivo

En un entorno donde la ocupación se asocia frecuentemente con el éxito, la idea de frenar puede provocar sentimientos de culpa. La presión por cumplir con las obligaciones, el trabajo y el deseo de aprovechar cada instante convierte el descanso sin propósitos en un verdadero reto para muchas personas. En este contexto, el filósofo español Juan Evaristo Valls Boix aboga por la reivindicación del derecho a perderse cosas.

En su obra titulada JOMO. El gusto de perder, Valls Boix sostiene que no es necesario participar en todos los planes ni perseguir cada oportunidad para vivir de manera plena.

Entendiendo el JOMO frente al FOMO

El término JOMO, que proviene de la expresión inglesa Joy of Missing Out, se traduce como el placer de perderse cosas. Este concepto se presenta como la contraparte del FOMO (Fear of Missing Out), que se refiere al miedo a perderse experiencias o eventos de los que otros están disfrutando.

Mientras que el FOMO genera la percepción de que siempre hay algo mejor por hacer, el JOMO invita a disfrutar de las decisiones que uno realiza, incluso si estas implican rechazar ciertas ofertas.

Redefiniendo el descanso y la productividad

Para Valls Boix, es crucial cuestionar una cultura que asocia el éxito con una productividad ininterrumpida y la acumulación de experiencias. Desde esta óptica, tener una agenda repleta no necesariamente implica aprovechar el tiempo. De hecho, dicha acumulación puede obstaculizar el disfrute de lo que ya tenemos a nuestro alrededor.

El filósofo enfatiza que el descanso no se puede resolver simplemente sustituyendo una actividad por otra ni convirtiéndolo en una nueva obligación. Incluso las iniciativas que buscan mejorar la vida pueden convertirse en consumibles que, en lugar de aliviar la carga, fomentan un consumismo adicional.

La clave radica en identificar nuestras verdaderas necesidades y cuánto espacio somos capaces de dejar para gozar del presente. Esto implica prestar atención al cansancio, así como a nuestras relaciones y actividades que realmente nos benefician, sin evaluar cada experiencia según su utilidad.

Acceder al bienestar sin ataduras económicas

Valls Boix también defiende que el descanso debería ser un derecho accesible, sin depender únicamente de las posibilidades económicas de cada individuo. El tiempo libre y el autocuidado son cuestión de bienestar social, y su propuesta no busca eliminar las responsabilidades, sino más bien dejar de pensar que cada instante debe ser productivo o encaminado a una meta.

No perder lo bailado implica valorar nuestras vivencias sin caer en la carrera por acumular experiencias. A veces, optar por un plan más sencillo, disminuir el ritmo o simplemente disfrutar de un tiempo en casa puede ser una decisión tan válida como cualquier otra, y no una oportunidad desperdiciada.

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