El apagón que provocó risas en Silvio Rodríguez y una gira inolvidable: carta a un trovador
Una carta llena de emociones
Permíteme expresarte hoy una canción en prosa, repleta de cariño y, sobre todo, de recuerdos visuales. Es posible que no capten el genio de tus letras o el timbre de tu voz, pero sin duda llevan consigo la fuerza de la memoria y del corazón.
La música siempre encuentra la manera de colarse en nuestra vida, convirtiéndose en una compañera esencial en nuestros sueños, amores y sufrimientos. He recorrido tu camino durante cinco semanas que abarcaron ocho ciudades de España y diez conciertos, y estas líneas que te envío, todavía impregnadas del eco de los aplausos y la emoción de la despedida, provienen de un rincón muy lejano de mi memoria. Un recuerdo dulce y antiguo me transporta a una Argentina que lidiaba con el miedo y la incertidumbre, donde tus canciones eran un bálsamo y un ancla de afecto, poesía y amor.
En mis más audaces sueños de juventud no hubiera imaginado que, después de casi medio siglo de imágenes literarias, tendría la dicha de co-crear un libro contigo. Esta gira me dio la oportunidad, gracias a tu disposición, de presentar “Silvio Rodríguez, diario de un trovador”. Hoy guardo un tesoro de recuerdos, como si fueran retratos de momentos inigualables.
Recuerdos de la gira
La primera presentación tuvo lugar en Cálamo, una encantadora librería de Ana y Paco en Zaragoza, donde estuve acompañado por la talentosa Irene Vallejo. Recuerdo la emoción de cuando llegaste, junto a Niurka y Malva; el público tardó un par de segundos en aceptar tu presencia. En un giro inesperado, durante el acto se apagó la luz, provocando un instante de desconcierto. Pero tú, entre risas, dijiste: “Ya me siento como en La Habana”. Así, entre aplausos y carcajadas, continuamos con la conversación.
En Bilbao, tras la presentación que realicé junto a Edurne Portela y José Ovejero, un joven de dieciséis años llamado Aner se acercó para pedir que le dedicara el libro. Me contó que había trabajado arduamente todo el año para poder asistir a los conciertos. Al enterarte, quisiste conocerlo. El escritor Aurelio Serrano me acompañó en la librería El Faro de Lola en Murcia, donde tras la prueba de sonido, te retraté en una librería de libros de segunda mano. Entramos y no hubo forma de que te marcharas sin posar junto a María, la librera, y terminaste saliendo con una pila de libros en tus manos.
En A Coruña, repetimos la experiencia con José Edelstein en la hermosa librería Conto Muito de Esther. ¿Cómo podría olvidar Sevilla y la emotiva presentación que Fernando Iwasaki me brindó en el Gallo Rojo, narrando y cantando entre el público? El destino me llevó a El Extranjero, una encantadora librería sevillana, donde su dueño Manuel nos confesó que tu música es la banda sonora de su espacio.
La última presentación de mi libro tuvo lugar en la icónica Alberti en Madrid, junto a Lola Larumbe y siempre con la compañía de Elisa. Finalmente, Juan Gabriel Vásquez me retrató a través de conmovedoras palabras. La gira 2026 de Silvio Rodríguez en España queda plasmada en un mosaico de imágenes, destacando tu esencia y tu habilidad para conectar con el alma del público. Eres un músico que se compromete con causas sociales sin dejarse llevar por las influencias del dinero y la adulación.
Hoy quiero expresarte un “Gracias” enorme por permitirme ser parte de este emocionante viaje, por la libertad creativa que me brindaste y por la colaboración junto a un grupo de músicos y técnicos excepcionales. Mi agradecimiento especial a Niurka, Malva, Jorgito, Rachid, Maykel, Jorge, Oliver, Olimpia, Frank, Enzo, Amin, Mirtha y Antonio. Te ofrezco una canción, y de esa luz emergen tú, Silvio, como un talismán para aquellos que saben que la poesía, el amor y las utopías son armas cargadas de futuro.
