La escalofriante situación en Esquel: un bioquímico detenido por mantener cautiva a su familia
Casa de la Familia Batista, en Esquel Chubut. Edgardo Bastista fue detenido por mantener a su familia en cautiverio. Foto: Euge Neme
Detalles del caso en Esquel
Un estremecedor suceso emergió en la localidad de Esquel cuando un bioquímico de 71 años fue arrestado el pasado viernes por tener a su familia en condiciones de cautiverio. El hecho se produjo en el barrio La Cascada, en la calle del mismo nombre, donde residía Miguel Edgardo Battista junto a su esposa e hijos.
La vida cotidiana desde el exterior
Según los relatos de los vecinos, era raro ver a la familia salir de la vivienda, y muchos notaron la presencia constante de la esposa observando hacia el horizonte desde una ventana. Durante la noche, se escuchaban gritos, lo que generó inquietud entre los que vivían cerca. «Tenían actitudes que te llamaban la atención», comenta una vecina.
Frente a la casa, un árbol de Navidad parecía inexplicablemente decorado en pleno mes de octubre, rodeado de cortinas cerradas y diversas acumulaciones de objetos. El jardín mostraba un paisaje descuidado, con pasto crecido y basura acumulada, lo que brindaba una imagen inquietante de abandono.
Voces de la comunidad
- El hombre de la familia era el único que salía.
- Los niños apenas se veían y la esposa de Battista nunca respondía a los saludos.
- La rutina del hogar se interrumpía únicamente con la llegada de servicios como internet o el supermercado.
Una vecina menciona que, al principio, observaba a los niños en el patio, pero su presencia se fue desvaneciendo. “Llegué a pensar que la familia no vivía allí”, explica. En ocasiones, podía atisbar a la esposa de Battista, quien siempre llevaba un turbante y apenas hacia gestos.
Descubrimiento y reacción
Ante la falta de respuestas e inquietud, los vecinos comenzaron a dialogar sobre la situación. «La falta de salidas y los gritos nocturnos instauraron un ambiente de suspicacia”, agregó una mujer del barrio. La situación condujo a que algunas residentes decidieran presentar una denuncia, lo que llevó a la intervención de las autoridades.
El jueves, tras la llegada de la policía, la familia emergió de la casa, permitiendo a los vecinos verlos como nunca antes lo habían hecho. Un joven salió primero, con un aspecto que recordó a un anciano, seguido de la esposa de Battista y una de las hijas con un perro en brazos. Se observó que tenían tres perros que parecían ser atendidos adecuadamente, mientras que Battista descendió orgullosamente con la espalda erguida.
Impacto en la comunidad
Las impresiones de los vecinos sobre la situación en la casa han sido profundamente perturbadoras. Muchos siempre asumieron que era una casa de fin de semana debido a la poca actividad, y se sorprendieron al enterarse de la verdad. Ahora, con la familia fuera de la vivienda, la comunidad enfrenta el desafío de procesar lo que ocurrió bajo su nariz y la incertidumbre sobre el bienestar de la mujer y los niños.
Fuentes cercanas a la investigación han señalado que la esposa de Battista está internada y su estado es delicado. Además, los niños requieren asistencia psicológica, y se espera que sean sometidos a **entrevistas en cámara Gesell** para abordar las circunstancias de su cautiverio. Mientras tanto, el temor persiste entre los vecinos, que han comenzado a hablar más abiertamente sobre lo que sucedió en la casa del horror.
