Desarticulan un call center de estafas operando desde prisión

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Red de estafas telefónicas desmantelada

Un fiscal de Mar del Plata ha revelado la existencia de un call center de estafas que operaba desde el interior de una cárcel en la provincia de Buenos Aires. Desde allí, se hacían al menos 50 llamadas diarias a diversas localidades del país, lo que llevó a la desarticulación de una red criminal que no solo realizaba engaños por teléfono, sino que también organizaba violentas entradas en domicilios.

Detenciones y evidencias

Tras un intento de fraude en julio en Mar del Plata, donde falsos policías trataron de estafar a un hombre, se inició una investigación que permitió conectar este hecho con múltiples delitos. La víctima logró evitar el engaño, sin embargo, el rastreo de cámaras de seguridad y señales telefónicas llevó a los investigadores a descubrir un ataque violento posterior: un grupo de encapuchados asaltó una casa en la calle Artigas, donde maniataron y lesionaron a una mujer de 70 años, robándole 600 mil pesos.

El funcionamiento del esquema delictivo

El fiscal Mariano Moyano ha solicitado que se restrinja el uso de teléfonos celulares en las cárceles, ya que su disponibilidad permite a los reclusos planificar y llevar a cabo crímenes sin supervisión. A través del análisis del dispositivo confiscado de uno de los detenidos, Alejandro Rosales Demetrio, se descubrió la estructura delictiva que abarcaba varias penitenciarías.

  • El centro operativo se ubicaba en la Unidad Penal N° 1 de Lisandro Olmos, donde el preso Hugo Carlos Miguel, conocido como «El Gitano», era el principal responsable de realizar las llamadas.
  • Miguel utilizaba la identidad falsa de «Subcomisario Gutiérrez» para ganar la confianza de sus víctimas, en su mayoría adultos mayores.
  • Las estafas incluían relatos sobre familiares involucrados en supuestos accidentes y necesidades urgentes de dinero.

Colaboración desde otras cárceles

Las víctimas eran seleccionadas a través de información proporcionada por otros internos en las Unidades Penales N° 44 y N° 15 de Batán, donde Franco Isaías Miguel y Jonathan Villalba recopilaban datos que luego eran enviados a Olmos. Si las llamadas no tenían éxito, la organización recurría a equipos de asalto que se hacían pasar por autoridades policiales.

Escala del negocio criminal

Las empresas telefónicas han informado que los detenidos realizaron más de 10,000 llamadas salientes entre junio y octubre, alcanzando a ciudades de Buenos Aires y provincias como Neuquén, Mendoza, Córdoba, Rosario y Tierra del Fuego. Esto llevó a múltiples allanamientos en cárceles para aprehender las evidencias y realizar detenciones adicionales, incluyendo a Hugo Miguel y su cómplice Joel Aguirre.

Prevención de futuras estafas

El fiscal Moyano ha reiterado la necesidad de controlar el uso de celulares en las cárceles, subrayando que estas comunicaciones descontroladas presentan un riesgo directo para la sociedad. Urge tomar medidas para frenar la ola de estafas y extorsiones que se llevan a cabo desde las prisiones.

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