Una joven abogada de Mendoza se gradúa con distinción tras superar numerosos desafíos
Crecimiento entre viñedos y el sueño de la abogacía
En la finca familiar de Los Álamos, ubicada en Fray Luis Beltrán, Mendoza, cada día comienza entre viñedos y cosechas. María Luján Jurado, quien desde pequeña anhelaba convertirse en abogada, enfrentó numerosas dificultades para hacer realidad su sueño. A los nueve años, le preguntó a su madre sobre quienes luchaban contra las injusticias, y la respuesta fue contundente: los abogados. Desde entonces, María Luján se propuso ser uno de ellos.
Superando obstáculos para la educación
A pesar de que su hogar está bastante alejado de la primera parada de colectivo, y con servicios básicos limitados, María Luján nunca permitió que su entorno limitara sus aspiraciones. El 20 de marzo de 2026, obtuvo su título de abogada en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, con un promedio de 9,05 tras cinco años de estudio.
Durante su recorrido académico, recibió el Premio Facultad de Derecho, que incluyó una medalla de oro y una beca para continuar su formación de posgrado. Actualmente, se desempeña de manera independiente con su propio estudio en Beltrán.
El apoyo familiar y la vida en la finca
El camino hacia su título no fue sencillo. María Luján contaba con el apoyo incondicional de su familia, quienes hicieron sacrificios para facilitar su educación. Su madre, Roxana, la llevaba y recogía en la universidad; sus abuelos, Ángel y Liliana, han estado trabajando en la viña a pesar de su edad avanzada, y su hermanita, María Victoria, aún cursa la secundaria.
- María Luján solía colaborar en las cosechas de aceitunas, uvas, duraznos y ciruelas.
- Sus abuelos le prepararon un pequeño terreno para que cultivara su propia huerta.
- Su madre siempre la motivó a perseguir sus sueños y a creer en sus capacidades.
Un desafío diario en el camino hacia la universidad
Cuando decidió estudiar derecho, no dudó en elegir la UNCuyo, conocida por su prestigio, a pesar de los retos que ello implicaba. Recordó el día que le dieron los resultados de admisión con lágrimas de felicidad, y afirmó que el día de su ingreso a la facultad fue uno de los más emocionantes de su vida.
El trayecto diario desde su casa hasta la universidad tomaba aproximadamente una hora y 15 minutos, enfrentando climas adversos y la falta de transporte público. Su madre la acompañaba en este camino, y a menudo debían lidiar con el frío invierno o el caluroso verano.
Reconocimiento y futura formación
María Luján también destacó la importancia del apoyo de su madre durante los 25 exámenes finales que tuvo que rendir. La espera de su madre durante esas largas jornadas se compensaba con pequeños obsequios que le daba al finalizar. Ella recuerda que cada regalo venía acompañado de un mensaje de aliento.
Al recibir su diploma, reconoció que su logro no era solo personal, sino el resultado de un esfuerzo familiar y comunitario. «Detrás de esta medalla, hay horas interminables de estudio, sacrificios que nadie vio, esfuerzos y, sobre todo, una familia que siempre estuvo», expresó durante su discurso de graduación.
María Luján también agradeció a Dios, su madre, abuelos y demás familiares, enfatizando el impacto de la educación pública en su trayectoria. «La educación pública es una oportunidad, la posibilidad de que el lugar donde uno nace no determine el lugar al que puede llegar», afirmó.
Un mensaje esperanzador para futuros estudiantes
Ahora, con uno de los promedios más altos de su carrera y su propia firma en Beltrán, María Luján sigue viviendo con su familia en la finca que la vio crecer. Reconoce las dificultades que enfrentaron, pero asegura que son también enseñanzas valiosas. En su discurso, instó a otros a no permitir que sus circunstancias definan su futuro y a perseguir sus sueños con constancia y responsabilidad.
«Les diría que confíen en ustedes mismos y que nunca dejen que su punto de partida defina hasta dónde pueden llegar», concluyó. María Luján, con 25 años, ya ha demostrado que el esfuerzo y el trabajo arduo pueden llevar a cumplir metas que parecen inalcanzables.
