El día que Paul Gascoigne llevó una avestruz a entrenar
Una anécdota inolvidable
Paul Gascoigne, conocido popularmente como Gazza, tiene un lugar especial en la historia del fútbol inglés. Considerado uno de los mediocampistas más talentosos, Gascoigne se destacó por su visión, técnica y un carácter audaz que podía cambiar el rumbo de un partido. Sin embargo, su vida fuera del campo estuvo llena de controversias y excesos, algo que lo consolidó como una figura compleja dentro de la Premier League y entre sus aficionados. Una de las anécdotas más extrañas que atestiguan este carácter es el episodio en el que, en un acto juguetón, llevó una avestruz al vestuario del Tottenham Hotspur para demostrar que podía ser divertido.
El genio del fútbol y las bromas
La carrera de Gascoigne estuvo marcada no solo por su habilidad en el campo, sino también por sus travesuras y su deseo constante de sorprender. En cada partido o entrenamiento, buscaba dejar su impronta, ya fuera con un pase extraordinario o una broma inesperada. En una reciente entrevista con FourFourTwo, recordó que en el vestuario de los Spurs algunos compañeros replicaban que no era gracioso, lo que le llevó a pensar:
‘Ya verán’.
El episodio con la avestruz
La idea de llevar una avestruz comenzó como muchas de sus locuras, con un pensamiento inusual que le vino a la mente tras visitar un zoológico. Recordó: “Pasé por un maldito zoológico y pensé: ‘Esa es una buena idea’. Esa noche, no pude dormir, planeando cómo iba a demostrarles a mis compañeros que podía ser gracioso”. Al día siguiente, sin pensarlo dos veces, se dirigió al zoológico y logró que le prestaran una avestruz. “Esperé a que los chicos comenzaran a calentar y solté a la avestruz en el campo. Fue divertidísimo”, comentó entre risas, recordando cómo todos se sorprendieron al ver al enorme ave corriendo entre futbolistas y entrenadores.
Aquel episodio, que sería impensable hoy en día, se convirtió en uno de los relatos más peculiares de la británica Premier League.
Sin embargo, la verdadera prueba llegó después del entrenamiento: devolver el animal. Gascoigne añadió: “Lo más gracioso fue que terminamos de entrenar a las 12:30 y me tomó como tres horas atrapar a la avestruz. Había plumas por todas partes”.
La esencia de Gazza
Ese día, en el vestuario del Tottenham, Gascoigne logró su objetivo: demostrar que, además de ser un futbolista excepcional, también podía ser el alma de la fiesta. Así quedó grabado en la memoria colectiva, una anécdota que permanecerá en la historia del fútbol inglés.
La travesura de la avestruz representa no solo su singular sentido del humor, sino también su espíritu rebelde que desafiaba las convenciones dentro y fuera del terreno de juego. Estos eventos ayudaron a forjar la leyenda de Gazza, un futbolista que no necesitaba mucho aliciente para llevar sus bromas al límite. Con una carrera que abarcó equipos como Newcastle, Lazio, Middlesbrough, Everton y Burnley, su legado se construyó con goles, asistencias y recuerdos de momentos inolvidables fuera de la cancha, que aún hoy se recuerdan como una muestra de su indomable espíritu.
