El yukigassen: La lucha de bolas de nieve que aspira a ser deporte olímpico
Una batalla de nieve en Japón
En el norte de Japón, bajo la sombra de un volcán activo, se libra un enfrentamiento emocionante: el yukigassen. Este juego, que se desarrolla en un campo blanco rodeado de gritos y risas, se ha consolidado como una competencia seria que anhela ser considerada deporte olímpico.
El campeonato en Hokkaido
El torneo, que se celebró el pasado fin de semana en Sobetsu, una localidad en la isla de Hokkaido, es un evento anual que lleva 37 años celebrándose. En este juego, que puede compararse con una versión invernal del paintball, no solo se requiere fuerza física, sino también estrategia.
La Federación Japonesa de Yukigassen subraya que se trata de un «reto cerebral» donde dos equipos buscan impactar a los jugadores rivales a la vez que se protegen en zonas de refugio. El objetivo es claro: dar en los siete jugadores del equipo contrario con bolas de nieve perfectamente esféricas, producidas por una máquina, o quitar la bandera del oponente.
Un deporte con historia
La creación del yukigassen como deporte nació de la necesidad de revitalizar la economía local después de que la erupción del monte Usu en 1977 afectara significativamente al turismo en Sobetsu. Los habitantes, buscando alternativas, se inspiraron al observar a un grupo de turistas disfrutando de una guerra de bolas de nieve.
Yuji Ano, presidente del comité organizador, afirmó: «Es un deporte primitivo, casi instintivo para el ser humano», sugiriendo que nuestros antepasados podrían haber participado en actividades similares. El primer torneo internacional se llevó a cabo en 1989, y desde entonces ha expandido su presencia a nivel global.
Perspectivas olímpicas
En la actualidad, el yukigassen se practica en trece países, y los organizadores japoneses tienen el deseo de que se convierta en una disciplina olímpica. Sin embargo, enfrentan obstáculos significativos. Este año, más de mil jugadores participaron en el torneo de Sobetsu, pero infortunadamente, ningún equipo internacional estuvo presente entre los 118 que compitieron.
Atasu, un jugador veterano, expresó su preocupación por la disminución de la población que juega al yukigassen y la necesidad de fomentar su popularidad para atraer a nuevos jugadores. Para contrarrestar esto, se han introducido bolas artificiales que permiten jugar en gimnasios o incluso en la playa, lo que podría facilitar la práctica durante todo el año.
No obstante, otro de los retos en el camino hacia los Juegos Olímpicos es la complejidad del arbitraje. Actualmente, son necesarios ocho árbitros para supervisar los partidos, donde pueden volar hasta 180 bolas de nieve en solo tres minutos. Ano reconoce: «Arbitrar todo eso con precisión es casi imposible, y mientras no solucionemos ese punto, será difícil aspirar a los Juegos Olímpicos».
