Guillermo Oliveto: «El consumo argentino se caracteriza por ser dual, con un 60% de la población que enfrenta severas limitaciones»

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Una visión sobre el consumo en Argentina

El consultor Guillermo Oliveto sostiene que el panorama del consumo en Argentina está profundamente dividido. Según su análisis, un 30% de la población continúa adquiriendo bienes como autos, electrodomésticos y realizando viajes, mientras que un alarmante 60% vive en lo que él llama la «cultura del no», que se manifiesta en frases como «no llego» y «no me alcanza». Esta situación es atribuida a la caída de ingresos y a la disminución del empleo formal.

Impacto de la obra pública y el empleo

En una reciente entrevista, Oliveto reflexionó sobre la situación actual en la Ciudad de Buenos Aires y el posible impacto de la reactivación de la obra pública, financiada a través de un nuevo crédito que el gobierno porteño ha adquirido. Se refirió a que los sectores más afectados este año han sido la construcción, la industria y el comercio, enfatizando la necesidad urgente de discutir una reforma laboral.

«No puede ser que el país tenga el mismo nivel de empleo formal que en 2011» —afirmó—. Y agregó: «En un momento de crisis, puede que se realicen menos obras, pero eso no debe convertirse en una decisión permanente».

Recuperación del sector turístico

Oliveto mencionó que en la capital, ciertos sectores comienzan a ver signos de recuperación, especialmente el turismo. Aunque el turismo internacional ha enfrentado desafíos, con un aumento del 50% en los viajes hacia el exterior y una disminución del 17% en la llegada de turistas extranjeros a Argentina, la ciudad misma parece estar recuperándose más rápidamente.

Eventos como la Noche de las Librerías, la Noche de los Museos y un destacado evento relacionado con las criptomonedas han contribuido al dinamismo local, atrayendo visitantes de Brasil y otros países latinoamericanos.

Desafíos en el comercio local

Sin embargo, también hay sectores que siguen enfrentando grandes dificultades. Por ejemplo, la gastronomía y el comercio tradicional han tenido que adaptarse proactivamente, buscando formas innovadoras para atraer a los consumidores en lugar de esperar que vengan por sí mismos.

Las recientes subidas de tasas, destinadas a estabilizar la situación del tipo de cambio, han tenido efectos secundarios adversos, incluyendo un aumento en la morosidad y un freno en el uso de tarjetas de crédito, dificultando aún más a los comercios locales.

Reflexiones sobre el empleo y el futuro

Los datos del Ministerio de Trabajo indican que se están perdiendo entre 10.000 y 11.000 puestos de trabajo formales cada mes. Oliveto apunta que el foco principal de preocupación hoy no es tanto la inflación, sino el nivel de actividad laboral en el país. Señala que, si bien la ayuda social ha mejorado la situación de ciertos segmentos de la población, el desafío principal es incrementar el empleo formal.

«Estamos en un punto donde las preocupaciones se centran en poder llegar a fin de mes. La salida de subsidios ha encarecido los servicios, y la capacidad del ingreso disponible se ha reducido un 40% en comparación con el año 2017. No se prevé que se recupere este nivel hasta 2027«, explica.

El futuro del consumo y la necesidad de infraestructura

Oliveto define la situación actual del consumo como dual: un 30% de la población que sigue invirtiendo y consumiendo, mientras que el 60% restante se siente limitado en sus opciones. Para cambiar esta realidad, el experto subraya la importancia de reactivar la industria, el comercio y la construcción. «Lo que actualmente está mostrando señales de vida es la construcción».

Mirando hacia el futuro, sostiene que para aprovechar las oportunidades que se presentan, se requiere una revolución en la infraestructura y en la inversión, así como un compromiso firme con la educación pública. «Todo esto es esencial para asegurar que cuando lleguemos a 2033, no solo tengamos recursos, sino también una sociedad afinada y cohesionada».

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