Esperas prolongadas en Liniers y Constitución debido a la reducción de colectivos
Situación crítica en el transporte público
En la madrugada de hoy, tanto en Liniers como en Constitución, puntos clave del transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires, se vivieron escenas de caos: colas interminables, usuarios frustrados, colectivos abarrotados y demoras significativas para poder abordar las unidades. Este descontento se ha vuelto palpable ante la reciente reducción de frecuencias y la disminución de unidades en circulación, resultado de las demandas de las empresas por la actualización de subsidios estatales, lo que complica la vida cotidiana de miles de pasajeros.
Imágenes del descontento
Las paradas de ómnibus mostraron un dramático panorama de nerviosismo: largas filas de trabajadores, estudiantes y jubilados aguardando a que los colectivos llegaran, muchos viajando colgados en unidades atestadas. Una usuaria compartió su experiencia con el medio, señalando: «Hace un montón, como 20 minutos. Es un desastre lo que está pasando. Es un desastre, no se puede vivir así».
Impacto en la jornada diaria
Los testimonios de los pasajeros reflejan un cambio drástico en sus rutinas. Algunos describieron viajes que combinaban múltiples medios de transporte, prolongando su jornada de viaje hasta seis horas diarias. Una pasajera relató: «Me levanto a las cuatro de la mañana ahora. Antes me levantaba a las cinco. Tomo de Rafael Calzada a Banfield, de Banfield el tren, y de ahí el 168 hasta Once». La mayoría coincidió en que viajar de pie se ha convertido en una nueva normalidad y que llegar a su destino requiere una planificación cada vez más elaborada.
El costo del transporte y la vida cotidiana
El costo del boleto también ha suscitado preocupaciones. Una mujer expresó: «Carísimo, no que está caro. Carísimo, carísimo» y agregó que el aumento de los precios en alimentos ha complicado aún más su situación: «No puedo comprar carne. ¿Sabés cuánto está el kilo de milanesa?»
Condiciones en los puntos de mayor tráfico
En Liniers, las veredas quedaron completamente abarrotadas, y las filas sobrepasaban la cuadra de longitud. Un cronista comentó que al menos 30 personas esperaban el colectivo 28, mientras que otros pasajeros reportaron esperas de hasta una hora para abordar líneas rápidas como el 8, que circula por autopista y tiene un costo más elevado.
En Constitución, la situación era similar, donde se intentaron implementar sistemas de prepago y QR, aunque actualmente solo algunas líneas como la 59 ofrecen esta opción. Los pasajeros consideran que este sistema podría agilizar el ascenso al colectivo, aunque reconocen que la disminución general de unidades eclipsa cualquier mejora técnica implementada.
Trasfondo del conflicto por subsidios
Las compañías de colectivos han reportado una disminución del 30% en la frecuencia de servicios en líneas tanto nacionales como provinciales, en respuesta a la ausencia de actualización de subsidios estatales. Esta acción ha causado menos colectivos en circulación, originando los inconvenientes reportados por los usuarios en los principales nodos del **transporte porteño**.
El sector enfrenta una crisis marcada por la demora en la actualización de subsidios y un fuerte aumento en el precio de los combustibles. En consecuencia, la Secretaría de Transporte, liderada por Fernando Herrmann, programó una reunión urgente para hoy a las 10:30.
Expectativas del encuentro
El objetivo del encuentro es evitar un paro total y detener la reducción de servicios, una medida que se ha venido aplicando desde la semana pasada y que está perjudicando a miles de usuarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires y el Gran La Plata.
Pronóstico del sector de transporte
La Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (C.T.P.B.A.), la Cámara de Empresarios Unidos del Transporte Urbano de la Provincia de Buenos Aires (C.E.U.T.U.P.B.A.), la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (C.E.A.P.) y la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (C.E.T.U.B.A.) advirtieron que desde el miércoles pasado empezaron a reducir la frecuencia de servicios y que la operación del sistema queda en riesgo. Este último subrayó que, en apenas treinta días, el precio del litro de gasoil aumentó un 46%, pasando de $1.400 a $2.050 en las estaciones de YPF, mientras que en Axion el costo llega hasta $2.400, es decir, «mil pesos más que hace un mes«, según Adrián Noriega, vocero de la C.E.A.P. Estos incrementos son atribuibles a los efectos de la guerra en Medio Oriente sobre los precios internacionales y impactan especialmente debido al uso de gasoil con tecnología europea, que es más costoso que el convencional.
