Delcy Rodríguez inicia su primer mes en el gobierno de Venezuela bajo intensa presión interna y externa
Un mes en el poder
Este jueves marca el cumplimiento de un mes de Delcy Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela. Actuando con limitaciones y bajo la fuerte influencia de Donald Trump, la nueva mandataria chavista intenta asegurar una cierta estabilidad mediante un enfoque pragmático que se aleja de los dogmas ideológicos tradicionales y presenta un discurso menos belicoso.
Transformaciones en el chavismo
El chavismo, tal como era reconocible antes del 3 de enero, ha desaparecido. Con Nicolás Maduro recluido en una prisión de Brooklyn, el recién instaurado “delcysmo” busca subsistir a través de un mix de utilitarismo político y diplomacia de supervivencia. La presión interna, combinada con las demandas de la Casa Blanca, crea un entorno complejo para Rodríguez, quien se ubica en una encrucijada. Por un lado, enfrenta la contundente presión militar de Trump y, por el otro, responde a un sector del chavismo radical que se niega a renunciar a sus privilegios, pero que se siente obligado a adaptarse a un nuevo marco de poder.
Medidas adoptadas
- Más de 360 excarcelaciones de presos políticos han tenido lugar.
- Se ha anunciado una ley de amnistía que podría llevar al cierre de El Helicoide, un centro de detención infame.
- Se propone una nueva ley de Hidrocarburos que permite la inversión extranjera en la industria petrolera.
- Un ajustado relajamiento de la represión oficial está en marcha.
Si bien estas iniciativas pueden parecer insuficientes, son cambios que parecían imposibles antes del final de 2022, cuando Maduro seguía operando por el país. Tamara Adrián, exprecandidata presidencial de la oposición, afirmó que estas reformas pueden representar una oportunidad para la reconciliación y la liberación de prisioneros políticos, aunque advirtió que es pronto para determinar el impacto de estas decisiones en el futuro.
El dilema de la estabilidad
En este contexto, Rodríguez enfrenta el desafío de la estabilidad en un país que ha cambiado el rumbo hacia los intereses estadounidenses. Con la meta de restablecer relaciones diplomáticas, Trump ha impuesto directrices a seguir para que Rodríguez mantenga su posición de poder. La falta de opciones se evidencia no solo en las políticas petroleras y la amnistía, sino también en medidas como la reducción del suministro de crudo a Cuba y la detención de Alex Saab, señalado como testaferro de Maduro.
El director del portal opositor El Pitazo, César Batiz, observó que Rodríguez ha adoptado un enfoque similar al de Trump, actuando a un ritmo que evita que la oposición interna y externa reaccionen. Para Batiz, la clave reside en mantener la estabilidad, un requisito crítico para su Gobierno.
Retos futuros
Aún a pesar de la estrategia, Las Fuerzas Armadas expresan descontento debido a la falta de explicaciones sobre los eventos del 3 de enero, donde se presume la complicidad de Rodríguez en una traición a Maduro. A su vez, Trump ha dejado claro que anhela la estabilidad en Venezuela para facilitar sus intereses comerciales, aislando a figuras como María Corina Machado, considerada incapaz de evitar el desorden post-chavismo.
En los círculos de inteligencia estadounidense, los ministros de Defensa y de Interior, Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, son vistos como esenciales para mantener orden en un clima incierto. Sin embargo, Batiz también advierte que la oposición podría reestructurarse, en parte impulsada por el regreso de Machado, lo que podría desestabilizar aún más a Rodríguez.
El tiempo es un elemento crucial. Las elecciones de medio término en EE. UU. en noviembre y la limitación de Trump hasta 2028, condicionan el escenario. El régimen en Venezuela ha demostrado ser estratégico en aprovechar períodos de incertidumbre. Los hermanos Rodríguez son inteligentes y buscarán que el clima electoral coincida con una distracción a nivel internacional para lograr navegar la situación a su favor.
