Desafíos de gobernabilidad tras las elecciones de octubre: el papel de Milei, el kirchnerismo y los moderados
Problemas de gobernabilidad ante un panorama incierto
La desconfianza política y económica que se ha intensificado este año debido a una serie de errores cometidos por el Gobierno ha hallado un leve alivio gracias al respaldo del último prestamista disponible: el Tesoro de EE. UU.. A pesar de ello, los estadounidenses han advertido que esta ayuda será insuficiente si no se establece una nueva fórmula de Gobierno para garantizar la estabilización del país hasta el año 2027. Este será el principal reto en los próximos dos años.
El oficialismo y sus limitaciones
El principal actor en la escena política, el oficialismo, necesita abandonar su intención de gobernar en solitario. En las presentes circunstancias, y especialmente después de las próximas elecciones, les resultará más complicado que en 2024, oportunidad que ya ha perdido. Ahora, deben lidiar con la escasez de aliados políticos, prestigio exterior y consenso tanto social como económico, así como determinar lo que su gobierno podrá realmente lograr.
Adicionalmente, si el apoyo estadounidense conduce a un buen desempeño de las listas libertarias en los comicios del 26 de octubre, Javier Milei podría sentirse como si hubiera refutado a sus críticos, alimentando así sus deseos refundacionales y la inclinación a gobernar solo. Si Milei y Mauricio Macri logran movilizar el miedo a la polarización extrema, el oficialismo enfrentará la escasez de aliados necesarios para lograr la gobernabilidad a partir de diciembre.
Expectativas del kirchnerismo
En segundo lugar, el kirchnerismo, a través de su diagnóstico, no parece dispuesto a contribuir a una gobernabilidad aceptable. En su perspectiva, estaría dispuesto a no obstaculizar demasiado la gestión de Milei, permitiéndole limpiar la situación para poder heredar un orden macroeconómico más equilibrado. Sin embargo, hay una línea dura de oposición que sostiene que el gobierno de Alberto Fernández falló al descartar los esfuerzos de estabilización de Macri, lo que ha llevado a una interpretación errónea de la problemática actual.
Esta visión plantea que la deuda con el FMI es el mayor obstáculo para resolver los problemas económicos del país. La postura de Axel Kicillof revela que considera la deuda como impagable e ilegítima, y plantea la necesidad de romper con el FMI para que cualquier futuro gobierno pueda operar sin restricciones.
Los retos de los moderados
Finalmente, el espacio moderado enfrenta el gran desafío de mantenerse unido y sustituir al PRO como su articulador principal. Para ello, deben dejar de fragmentarse y encontrar una manera de colaborar y competir al mismo tiempo. Esto se asemeja a problemas sufridos por partidos en el pasado que han desembocado en crisis económicas.
Los moderados que logren sobrevivir a las elecciones del 26 de octubre, junto con aquellos que han cooperado con el oficialismo, deben aprender de los errores del pasado y convencer a los votantes de que la polarización no es el único camino posible. Solo así podrán ofrecer alternativas válidas y atractivas para la sociedad, y eventualmente atraer inversiones que fortalezcan la economía nacional y permitan que Milei cierre su mandato con logros significativos.
