Donald Trump establece controversiales nuevas normas en América Latina

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Una narrativa en torno a la caída de Maduro

Poco se puede decir que no se haya comentado sobre el final de Nicolás Maduro, un desenlace que ha sido anticipado en la política reciente de Venezuela. Desde sus primeros años en el poder, cuando aún era un presidente democráticamente elegido, hasta las constantes presiones y amenazas de Estados Unidos, su salida del cargo fue presentada continuamente como algo inminente. En las semanas Pasadas, quienes siguen de cerca la geopolítica han notado sucesos que aclaran la situación.

La intervención estadounidense, anunciada por Donald Trump, estaba en línea con promesas de capturar al líder bolivariano. Este escenario recuerda a la caída del dictador iraquí Sadam Huseín, aunque la narrativa en el caso de Maduro ha sido igualmente intensa y predecible.

Recompensas y legitimación de intervenciones

A lo largo de los últimos meses, Estados Unidos ofreció una recompensa de 25 millones de dólares por la cabeza de Maduro, cifra que se elevó a 50 millones en agosto. La intervención de la unidad especial Delta Force de EE.UU. en ambos casos invita a cuestionar los límites del derecho internacional. ¿Los delitos atribuidos a esos líderes justifican ignorar el derecho internacional? Los hechos sugieren que los consensos internacionales son cada vez más frágiles.

Recientemente, Trump reafirmó su posición al declarar: «Nosotros vamos a gobernar el país hasta que haya una transición segura y racional«. Sin embargo, qué significa exactamente «racional» según la Casa Blanca es aún un misterio. La intervención, justificada por el narcoterrorismo y otras graves violaciones, sorprendió a una oposición que ha esperado llegar al poder desde la muerte de Hugo Chávez en 2013.

Expectativas en la oposición y el papel de Trump

Los intercambios entre Washington y la oposición venezolana, liderada por la recientemente galardonada con el Nobel de la Paz, María Corina Machado, han estado bajo el escrutinio público. Luego de la captura de Maduro, las discusiones sobre la posibilidad de un regreso de la oposición al poder se avivaron, renovando la esperanza entre la diáspora venezolana.

Sin embargo, las respuestas fueron categóricas: «Cuando y cómo lo decida Trump«. En una maniobra sorpresiva, Trump descalificó públicamente a Machado, sugiriendo que aunque es una figura agradable, no tiene el respeto necesario para liderar. Este giro inesperado desafía la política exterior estadounidense que históricamente ha buscado apoyar a los movimientos de oposición en Venezuela.

Intereses económicos en juego

Trump no oculta los intereses económicos subyacentes en su política hacia Venezuela. Al afirmarse que «haremos que nuestras gigantescas compañías petroleras entren a Venezuela», se evidencia el impulso por reconstruir y estabilizar la industria petrolera venezolana, fuertemente dañada por el régimen de Maduro. Llevar la producción petrolera a nuevos niveles es un objetivo clave.

El presidente también hizo un trato con el régimen de Maduro el año pasado, intercambiando la liberación de prisioneros políticos por la deportación de más de 200 venezolanos. Esto incluyó la renovación de la licencia operativa de Chedvron, la única petrolera estadounidense no afectada por las sanciones impuestas a Venezuela.

Un nuevo orden en América Latina

Trump ha demostrado un notable interés en asegurar su influencia en América Latina. Javier Milei, presidente de Argentina, comentó que Estados Unidos busca mantener su bloque de satélites en el continente. Su asociación con el gobierno de Milei ha comenzado con un notable apoyo financiero, que consolidaría su capacidad de influencia.

Desde acciones en Argentina hasta la presión electoral en Chile y Honduras, la agenda de Trump en la región se ha ido consolidando. Aunque su estrategia ha tenido éxitos, la oposición a su influencia se mantiene, como se evidenció en el rechazo de Ecuador a la presencia militar estadounidense.

Un futuro incierto para Venezuela

Las circunstancias en Venezuela, sumidas en incertidumbre, se encuentran ante un nuevo capítulo en la política internacional. La intervención sin un marco legal claro y el interés de Trump en el petroleo plantean interrogantes sobre el destino de Venezuela y sus líderes en el exilio.

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