El Gobierno minimiza la convocatoria de la CGT y reafirma el protocolo antipiquete
Desafíos para la ministra de Seguridad
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, afronta su primer gran reto operativo desde que asumió el cargo en una de las áreas más sensibles del Gabinete. La agenda incluye una masiva convocatoria contra la reforma laboral, organizada por la Confederación General del Trabajo (CGT), lo que pone a prueba su capacidad de coordinación institucional y representa su primer examen en situaciones de gran concentración ciudadana.
Respuestas del Gobierno ante las movilizaciones
La expectativa oficial se centra en cómo responderán a las movilizaciones que están programadas en diferentes puntos del país. Desde el propio Ministerio, aseguran que no existen cambios significativos en los protocolos de actuación, los cuales están activos de manera permanente. Lo que sí varía, explicaron, es el número de asistentes a cada marcha.
- Voceros de la cartera han afirmado que las pautas operativas están diseñadas para adaptarse a diferentes niveles de concurrencia.
- Las fuerzas de seguridad cuentan con instrucciones específicas para actuar con proporcionalidad y coordinación.
Desde Gelly y Obes, Monteoliva monitorea la situación a través del Comando Unificado del Ministerio de Seguridad, donde se observa de manera continua la preparación de las distintas fuerzas y su despliegue territorial.
Intervenciones y protocolo de actuación
El miércoles por la tarde, Monteoliva reiteró su mensaje respecto a la movilización a través de sus redes sociales, mencionando un intento de una organización autodenominada antifascista, que ya ha sido denunciada anteriormente por el Ministerio, de derribar parte del vallado y enfrontarse con las fuerzas de seguridad. La funcionaria subrayó que la norma es permitir las expresiones públicas que sean pacíficas, indicando que ante cualquier episodio violento, las fuerzas intervendrán.
El protocolo de actuación sigue en vigor, enfatizando que si hay violencia, las Fuerzas actuarán. Un pequeño grupo de violentos identificado como Club Antifascista ha sido señalado por haber derribado el vallado y atacado a las Fuerzas. Monteoliva busca continuar con la “doctrina Bullrich”, que refuerza la actuación policial en manifestaciones públicas. Aunque se minimiza la idea de una aplicación estricta, reconocen una coincidencia de enfoques que sostiene un accionar firme pero regulado.
Perspectiva gubernamental
Desde el Gobierno, enfatizan que “no hay miedo a los reclamos ni improvisación en la respuesta”. Desde el Comando Unificado se reitera la prioridad en la seguridad de todos los ciudadanos, tanto de quienes participan en la marcha como de quienes se mantienen al margen de las protestas. En la Casa Rosada, se cuestionan las cifras de convocatoria que mencionan los organizadores y se sugiere que la protesta no incomoda al oficialismo. Algunos cercanos al Presidente aseguran que la visibilidad pública de los sindicatos podría ser beneficiosa para su estrategia.
Mientras los sindicatos ajustan sus planes logísticos y el Gobierno demuestra confianza en su enfoque, el panorama político vuelve a manifestarse en las calles, haciendo de la marcha un primer test en la medición de fuerzas tras el reciente cambio de administración.
