La fuga de dirigentes peronistas: un relato sobre la grieta política en Argentina
Un análisis de la «Operación Punta Arenas»
Los relatos históricos suelen estar marcados por fechas emblemáticas, momentos que se convierten en jornadas de conmemoración y espacios significativos para la identidad cultural. Sin embargo, la historia también es moldeada por mitos, relatos a menudo difusos que pueden ser alterados con el tiempo. En este contexto se inserta el periodista Gonzalo Magliano, quien se propuso clarificar los eventos relacionados con la «Operación Punta Arenas», título de su primer libro, lanzado por Grupo Editorial Sur.
La investigación de Magliano narra la fuga de seis líderes peronistas el 18 de marzo de 1957, durante el gobierno de la Revolución Libertadora, que había prohibido toda referencia al justicialismo. Entre los fugados se encontraban figuras como el futuro presidente Héctor Cámpora, el sindicalista José Espejo, el representante de Perón en Argentina John William Cooke, el empresario José Antonio, el líder de la derecha peronista Guillermo Kelly y el sindicalista petrolero Pedro Gomis.
La narrativa de la resistencia
Este grupo de personalidades puede no generar conflicto aparente, pero Magliano logra transmitir, a través de su relato sobre la convivencia en el pabellón patagónico, las tensiones inherentes dentro del primer peronismo y la común motivación de resistencia del movimiento. En un inicio claro y conciso, el autor establece las reglas de su crónica y perfila a los personajes, el contexto temporal y espacial. Su habilidad para evocar el clima gélido de Santa Cruz y la precariedad de dicho entorno permite al lector sentir la tensión y el humor que caracterizaban a estos individuos en peligro.
El éxito de «Operación Punta Arenas» también radica en su capacidad de acceder a archivos que recuperan las voces de los protagonistas políticos de los años 50 y en la transformación de las posturas de Juan Domingo Perón en su relación con la Iglesia y ciertos grupos de las Fuerzas Armadas. A través de una narrativa coral, que se inscribe en la tradición del periodismo narrativo argentino, Magliano examina las interacciones humanas en momentos críticos, las convicciones firmes y el poder de los mitos para mantener vivos los movimientos sociales.
Un eco del pasado en el presente
En oposición a la nebulosa imagen de la resistencia peronista, el autor recupera una historia que podría haber sido olvidada en el torbellino de las luchas populares subsiguientes. En una conversación con Ámbito, Magliano sugiere que su publicación en 2025 es relevante debido al «temor por el debilitamiento del peronismo», que genera incertidumbre y anhelos de venganza contra ese movimiento.
Gonzalo Magliano describe su proceso de investigación, que comenzó en 2022, coincidiendo con el 65° aniversario de la fuga. Durante ese período, trabajó en un artículo para una revista, motivado por el mito familiar que había alimentado su cultura peronista. A medida que ahondó en el tema, la narrativa de la fuga lo fascinó, reconociéndola como una historia poco documentada pero impactante, un relato sobre el primer golpe político bajo la Revolución Libertadora.
Reflexiones sobre el peronismo y la memoria
En su libro, Magliano considera la importancia de los mitos en los movimientos de resistencia, subrayando que estas acciones son a menudo lideradas por las bases populares sin dirección formal. Destaca los múltiples gestos de resistencia a pesar de la persecución que enfrentaban los que se identificaban con el peronismo, que estaba prohibido en ese entonces.
La obra también establece paralelismos entre la historia de la fuga y situaciones contemporáneas, evidenciando cómo las raíces del antiperonismo se formaron antaño. Magliano subraya que la lucha entre dos grandes proyectos en el país, uno inclusivo y popular y otro elitista, sostiene la fricción política. Así, argumenta que la identidad y la pasión seguirán alimentando esta rivalidad a través del tiempo.
Conclusiones sobre la memoria histórica
Finalmente, Magliano reflexiona sobre la necesidad de mantener viva la memoria de aquellos que han sido olvidados. Los familiares de los fugados han trabajado por preservar la historia, a menudo en soledad, contribuyendo a que esta narrativa siga resurgiendo de vez en cuando, ya sea a través de artículos o charlas. La memoria histórica, asevera, necesita cultivos para no desvanecerse en el olvido.
