Los 55 inesperados minutos de Trump y el operativo de «control de daños» de Argentina

imagen-207
Compartilo

Un encuentro inesperado

La comitiva argentina fue sorprendida por un extenso intercambio a micrófono abierto, que se extendió durante 55 minutos. Esto ocurrió tras un retraso de 38 minutos en la llegada de Javier Milei a la Casa Blanca para una reunión clave con Donald Trump.

Trump, sin previo aviso, permitió la entrada de numerosos periodistas, incluidos varios argentinos, para un sesión de preguntas libres, algo habitual en sus reuniones de gabinete. Este formato tomó por sorpresa a la comitiva argentina, que no esperaba tal duración ni la presencia de la prensa.

Visita al Salón Oval

Antes de la aparición de los periodistas, la comitiva pasó unos minutos en el Salón Oval, donde Trump mostró los planes de reforma para la oficina presidencial más icónica del mundo, cautivando a quienes no la conocían. Luego, se trasladaron a la sala de gabinete para el almuerzo, momento en el cual la prensa irrumpe repentinamente.

La comitiva reconoció que no contaba con la llegada de los medios y atribuyó la situación al deseo de Trump de hablar tras su notable éxito diplomático en Medio Oriente, específicamente en la lucha por frenar la guerra en Gaza y la liberación de rehenes de Hamas.

Preguntas y respuestas

Apenas minutos antes de la llegada de Milei, el personal de la Casa Blanca había indicado a los periodistas argentinos que había la posibilidad de que el almuerzo fuera de acceso a la prensa. Durante la conversación, varias preguntas fueron dirigidas a Trump, quien ocasionalmente permitía que otros funcionarios, como Marco Rubio (Secretario de Estado) y Scott Bessent (Secretario del Tesoro), participaran.

La comitiva argentina, liderada por Milei, permaneció en silencio, sin interrumpir. De hecho, cerca de la comitiva mencionaron que no podían interrumpir el flujo de respuestas. Ante la magnitud del intercambio, un miembro de la delegación preguntó atónito: “¿Cuántas preguntas fueron?”

Trump abordó una variedad de temas, desde la ayuda financiera de los EE. UU. a Argentina hasta la influencia china, pasando por las elecciones argentinas y la oposición de izquierda. Además, se discutieron temas como Ucrania y el posible cierre del gobierno federal. En respuesta a una pregunta sobre el apoyo estadounidense, Trump expresó: “Estamos acá para darte un apoyo para las próximas elecciones. Si a la Argentina le va bien, otros países lo seguirán. Pero si no gana, no contará con nosotros”.

Sus declaraciones generaron incomodidad entre los representantes argentinos, que fueron conscientes de la magnitud de las respuestas solo tras revisar sus teléfonos durante el almuerzo. Esto dio lugar a una estrategia de control de daños por parte del gobierno argentino, que intentó aclarar que Trump se refería a las elecciones presidenciales de 2027 y no a las legislativas.

Declaraciones tras el almuerzo

Después de la reunión, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, realizó una declaración ante los periodistas en Blair House, la casa de huéspedes, tratando de minimizar la situación. En intercambios posteriores con Trump, ya sin periodistas presentes, él aclaró que sus comentarios se referían a las elecciones de 2027. Sin embargo, las dudas sobre sus afirmaciones persistieron.

Durante el almuerzo, Milei se mostró reservado y atento, agradeciendo a Trump y a Bessent con cautela. La delegación argentina incluyó a Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, quien permaneció en silencio, y al canciller Gerardo Werthein, que intervino únicamente cuando se le entregó una carta de las familias de los rehenes argentinos liberados.

Detalles del encuentro

La reunión estuvo marcada por la participación de Trump en Medio Oriente, lo que causó un retraso de más de dos horas y media. Trump había llegado a la Casa Blanca cerca de las tres de la madrugada tras un viaje a Israel y Egipto. El almuerzo contó con la participación de otros miembros de la comitiva argentina, como Luis Caputo (ministro de Economía), Santiago Bausili (presidente del Banco Central), y Alec Oxenford (embajador en EE. UU.).

Entre los presentes estadounidenses, se encontraban, además de Bessent y Rubio, el vicepresidente JD Vance, el secretario de Guerra Pete Hegseth, la jefa de Gabinete Susie Wiles y otros funcionarios.

Un almuerzo exquisito

Durante el almuerzo, las delegaciones disfrutan de un menú que comenzó con corazón de lechuga romana y concluyó con un helado de vainilla.

Finalmente, después de más de media hora de discurso elogioso en el que Trump calificó a Milei de “súper estrella”, la ceremonia en la sala Este de la Casa Blanca culminó con la entrega de la Medalla de la Libertad al activista Charlie Kirk y la comitiva argentina regresó a Blair House alrededor de las 17:47 (hora local).

A excepción de Caputo y Bausili, que se quedaron para participar en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial en Washington, Milei y el resto de los funcionarios regresaron a Buenos Aires, donde llegarían el miércoles a las 8:00.

Compartilo