Buses eléctricos en Buenos Aires: buscan incluir la SUBE como método de pago
Los buses eléctricos y su impacto en la movilidad urbana
Los buses eléctricos que operan en el Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires se han establecido como una opción sostenible para trasladarse por el centro desde su lanzamiento. En poco más de un año, la flota, conformada por 12 unidades, ha recorrido más de 135.000 kilómetros y ha transportado a más de 235.000 pasajeros.
A pesar de este éxito, la forma de pago ha suscitado numerosas opiniones entre los usuarios y ha sido identificada como uno de los factores en la disminución del número de pasajeros. El servicio fue implementado en varias etapas; en su fase inicial, los viajes se ofrecieron de manera gratuita para permitir que los vecinos se familiarizaran con esta nueva forma de transporte. Sin embargo, a partir del 1° de agosto, se comenzó a cobrar un pasaje de $506,39, que posteriormente se actualizó a $568,82. Esta tarifa se ha mantenido fija, independientemente de la distancia.
La necesidad de incorporar la tarjeta SUBE
La cuestión del pago ha generado una significativa conversación entre los usuarios, dado que actualmente los buses eléctricos no aceptan la tarjeta SUBE. Las tarifas solo pueden pagarse utilizando tarjetas de débito, crédito o sistemas como NFC y códigos QR, dejando a un sector de pasajeros que prefiere la SUBE en una situación complicada. A este respecto, desde el Ministerio de Infraestructura y Transporte de la ciudad indicaron que “se está trabajando para incorporar la SUBE como medio de pago” y que se espera que la integración se complete para enero.
Funcionarios explicaron que la demora en la incorporación de esta tarjeta se debió a un “inconveniente en el traspaso”, ya que la SUBE es un sistema dependiente del Gobierno Nacional, que inicialmente no estaba dispuesto a permitir otros métodos de pago en sus servicios. “Ahora han comenzado las gestiones para incluirla”, aseguraron las autoridades.
Impacto en la cantidad de pasajeros
La ausencia de la opción de pago con SUBE ha tenido consecuencias en la cantidad total de pasajeros transportados. Desde que el servicio dejó de ser gratuito, se registró una disminución en la demanda del 25% en agosto y un 30% en noviembre. No obstante, la venta de boletos se mantiene en aproximadamente 1.000 diarios. Desde el Ministerio subrayan que este descenso no representa completamente el volumen de usuarios, dado que los estudiantes y jubilados no abonan el pasaje.
Recorrido y mejoras en el servicio
Los buses eléctricos operan en un trayecto de 12,3 kilómetros entre la Plaza San Martín y el Parque Lezama, con un total de 36 paradas a través de los barrios de Retiro, San Nicolás, Monserrat, San Telmo y La Boca. Esta ruta fue diseñada para cubrir un vacío de movilidad que surgió a raíz de la implementación de corredores exclusivos como el Metrobus 9 de Julio.
Las unidades han mantenido su frecuencia sin reducción de servicios y según el balance del Ministerio, han demostrado una “gran autonomía”. Aunque pueden alcanzar velocidades de hasta 60 km/h, la velocidad en el Casco Histórico está limitada a 20 km/h por su prioridad peatonal y calles niveladas.
A lo largo de estos meses, el Gobierno ha ajustado el servicio para mejorar la experiencia de viaje. Se lograron reducir los tiempos de recorrido en alrededor de un 10%, se coordinó con el Cuerpo de Agentes de Tránsito para despejar las rutas de vehículos mal estacionados y se revisaron las paradas para adaptarlas a la demanda.
Expectativas futuras
Se prevé también la incorporación de una nueva parada en la zona de Parque Lezama y el recorrido ya está disponible en Google Maps, facilitando la planificación de los viajes para los usuarios. “Fue genial el resultado de la implementación. Se realizaron muchas contribuciones desde Tránsito para mejorar la circulación en el Microcentro y resolver problemas con vehículos estacionados”, indicaron desde el Ministerio.
En la actualidad, el sistema transporta alrededor de 1.000 pasajeros diarios y se encuentra en fase de evaluación. Las autoridades subrayan que, a pesar de la caída inicial en la demanda tras el final de la gratuidad, el servicio mantiene un flujo constante de usuarios, evidenciando su funcionalidad ecológica y cómoda. La expectativa está centrada en la inclusión de la tarjeta SUBE en los primeros meses de 2026, confiando en que esto incentivará nuevamente el uso de los buses eléctricos.
