Condena de cadena perpetua para un hombre por el asesinato de su hijastra de tres años
Hecho trágico en Reconquista
Bruno Luis Martínez, un joven de 24 años, fue condenado a cadena perpetua por el homicidio de su hijastra Xiomara, de tan solo tres años. Martínez residía en el barrio Virgen de Guadalupe, en la ciudad de Reconquista, en la provincia de Santa Fe. Sus vecinos lo describen como una persona problemática, asociada frecuentemente con peleas y el tráfico de drogas.
En enero de 2024, Martínez vivía junto a su pareja de 28 años y las dos hijas de esta. La situación del hogar era precaria. El 8 de enero, Xiomara fue golpeada de manera brutal entre las 8 y las 13 horas. Posteriormente, fue trasladada al Hospital Central de Reconquista, donde los médicos intentaron operarla, aunque no lograron salvar su vida. Según la autopsia, la niña sufrió un traumatismo craneal severo como resultado de los golpes, lo que causó su muerte al día siguiente, de acuerdo con información proporcionada por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe.
Juicio y veredicto
El acusado fue arrestado de inmediato y se sometió a un juicio con jurados populares en los Tribunales de Reconquista, un hecho inédito en la ciudad. Hasta la fecha, solo se habían llevado a cabo un juicio por jurado en San Cristóbal y dos en la capital provincial.
Martínez enfrentó cargos de homicidio calificado, incluyendo ensañamiento y alevosía, así como violencia de género. Tras solo dos horas de deliberación, el jurado popular lo encontró culpable por unanimidad.
Tras el veredicto, los fiscales Georgina Bressán y Valentín Hereñú solicitaron la pena de prisión perpetua, destacando la responsabilidad del jurado en su decisión. Recalcaron que la condena se impuso bajo las mismas calificaciones y agravantes que ellos habían presentado en sus alegatos, subrayando el contexto de dominación en el que el condenado golpeó intencionalmente a la niña para infligirle dolor.
El fiscal señaló que en un contexto de dominación sobre la niña, el condenado la golpeó deliberadamente para provocarle cada vez más dolor y enfatizó que Actuó sobre seguro, a sabiendas del estado de indefensión propio de cualquier niña o niño pequeño. La defensa, por su parte, argumentó la inconstitucionalidad de la prisión perpetua.
Finalmente, la jueza Claudia Bressán acogió el pedido de la acusación y dictó la pena máxima, mientras que Martínez, durante la lectura del fallo, se mantuvo en una actitud indiferente, con las manos en los bolsillos de su campera deportiva.
