Controversia en torno a la medición de la pobreza: tres razones que explican la magnitud de la disminución, según expertos
Contexto de la disminución de la pobreza
La reciente caída de la pobreza a niveles no vistos desde 2018 ha suscitado importantes interrogantes sobre la validez de las estadísticas oficiales. Este cuestionamiento se intensificó tras la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la postergación de la nueva metodología para medir la inflación.
Análisis de la disminución
En términos de cifras, la pobreza alcanzó un 52,9% en el primer semestre de 2024, cerrando ese año en un 38,1%, y posteriormente continuó en descenso hasta llegar al 31,6% entre enero y junio de 2025. En el segundo semestre del año pasado, el indicador cayó a 28,2%, el más bajo en siete años. Esta baja acelerada, particularmente en el primer año del gobierno de Javier Milei, ha abierto un debate técnico entre universidades, consultoras y organismos gubernamentales sobre qué tanto refleja esta mejora una recuperación real de los ingresos y hasta qué punto responde a limitaciones en la metodología de medición.
Investigaciones de especialistas
Diversos estudios realizados por entidades como el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS), la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, la consultora Equilibra y la Universidad Católica Argentina (UCA) concuerdan en un elemento clave: la «estabilización» de la economía es fundamental para las mejoras observadas. A pesar del contexto de alta inflación, la metodología tradicional para medir la pobreza por ingresos enfrenta dificultades que pueden distorsionar tanto el nivel como la trayectoria del indicador.
Datos sobre los ingresos
Desde el Banco Provincia se ha señalado que, mientras que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sugiere una significativa recuperación de los ingresos, los registros administrativos indican que los salarios reales privados registrados están un 1,55% por debajo de los niveles de 2023 y un 20,1% en relación a la media de 2017. Además, se observó que la jubilación mínima cayó un 28% (incluyendo bonos) entre el promedio de julio de 2016 y diciembre de 2017, pasando de aproximadamente $620.000 (a precios actuales) a $445.000. En contraste, la Asignación Universal por Hijo (AUH) aumentó un 60%, siendo la única variable de ingresos que mostró mejora en este período.
Mejora en la captación de ingresos
La EPH actualizó su cuestionario a finales de 2023, lo que permitió una mejor recolección de datos sobre jubilaciones y programas sociales. Sin embargo, los expertos advierten que esta mejora no basta para explicar el incremento en el indicador de pobreza, dado que los datos reflejan una dinámica de ingresos más favorable de lo que sugieren los registros efectivos de salarios y aportes. Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, afirmó que todos los ingresos derivados de la EPH se incrementaron considerablemente hacia finales de 2023, restando entre 30% y 40% por encima, al ajustarlos por la Canasta Básica Total (CBT).
Factores metodológicos en debate
El CEDLAS planteó también la discusión sobre otros factores metodológicos como el desfase entre ingresos y precios, ya que la recolección de ingresos se refiere generalmente al mes anterior, mientras que las canastas se valorizan a precios del mes de la encuesta. Esta situación, en un contexto de alta inflación, puede resultar en una sobreestimación de la pobreza. Asimismo, el trabajo de especialistas en pobreza, como Leopoldo Tornarolli, Iván Albina y Leonardo Gasparini, sostuvo que la utilización de patrones de consumo desactualizados causa distorsiones en la medición, especialmente cuando hay cambios significativos en los precios relativos.
Conclusiones del análisis
El CEDLAS propuso un ajuste por la subdeclaración de ingresos, sugiriendo que la caída de 14,8 puntos porcentuales en la medición oficial entre el primer y segundo semestre de 2024 se reduciría a 11,3 puntos tras este ajuste. Esto indica que, aunque existió una disminución, esta sería más moderada de lo que los datos oficiales indican. Incorporando las tres variables ajustadas, CEDLAS concluyó que entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, la pobreza no habría caído 10,1 puntos porcentuales como indican las estadísticas oficiales, sino apenas 1,7 puntos porcentuales. Esta última cifra está más alineada con «la evolución de la actividad económica entre ambos períodos».
La discusión en torno a la medición de la pobreza no es nueva. Agustín Salvia, economista del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, destacó que el año pasado había observado que la baja de la pobreza estaba «sobrerrepresentada», lo que le valió su inclusión en el Consejo Asesor de la Coordinación de Políticas Sociales del Ministerio de Capital Humano. Ahora, otros especialistas también están investigando su premisa, señalando que en situaciones de alta volatilidad, tanto por incrementos en los precios como por desaceleración inflacionaria, la medición de la pobreza por ingresos no refleja adecuadamente esos cambios.
