Desconfianza y búsqueda de representación: las percepciones actuales de los jóvenes argentinos

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Visión crítica de la democracia entre los jóvenes

La emblemática frase de Charly García en su canción Peperina, «Te amo, te odio, dame más», refleja adecuadamente el vínculo de los jóvenes con las instituciones democráticas. Aunque valoran la democracia teóricamente, en la práctica sienten que no responde a sus expectativas ni necesidades. Esta dualidad ha sido destacada en un reciente informe elaborado por el Observatorio de Opinión Pública de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) junto con la consultora Zuban Cordoba y Asociados.

Resultados del estudio

Titulado «Juventud, divino tesoro«, el estudio explora las percepciones políticas de los jóvenes de entre 16 y 30 años, revelando un distanciamiento de las dirigencias tradicionales y un conjunto de demandas concretas sobre el papel del Estado. La investigación, que abarcó 500 jóvenes a nivel nacional, presenta datos que resaltan la prioridad de la participación digital sobre la física y una flexibilidad ideológica que los lleva a buscar discursos de cambio más que de consenso.

  • El 48,4% considera que la democracia en Argentina funciona mal.
  • El 45,6% sostiene que sí funciona bien.

Los jóvenes expresan desencanto con las instituciones, valorando la democracia mientras que al mismo tiempo muestran un sentimiento de rechazo hacia el sistema político actual.

Cambios en la militancia juvenil

El análisis también subraya una disminución en la participación activa de jóvenes en actividades políticas, evidenciando un contraste notable en comparación con las movilizaciones de años anteriores. Santino Cordoba Zuban, politólogo de la consultora, menciona que «la pandemia y el cambio de gobierno llevaron a un notable descenso en el interés por participar físicamente», aunque esto no significa que carezcan de interés por la política. Los jóvenes de 18 a 25 años que han tenido experiencias partidarias han manifestado sentimientos de frustración hacia el desempeño de los gobiernos y funcionarios. Por su parte, quienes superan los 25 años muestran preocupación por la polarización política y sus efectos en las relaciones interpersonales.

Interés y sentimientos contradictorios

A pesar de la percepción negativa que se tiene de la juventud, se encontró que el 62% de los jóvenes se interesa en la política, aunque con contradicciones. Un 77% asocia la política con sentimientos negativos, mientras que solo un 20,8% le otorga un significado positivo. Se sugiere que esta desconexión se debe a identidades fluctuantes, que no son rígidas ni se adhieren a un partido específico, sino que se enfocan más en preocupaciones inmediatas.

  • Las principales inquietudes son:
  • Situación económica: 26,8%
  • Trabajo: 19,5%
  • Educación: 17,7%

Preferencias y desconfianza institucional

El informe resalta la universidad como la institución en la que los jóvenes tienen mayor confianza, alcanzando un 65%, seguidas del Poder Ejecutivo y las Fuerzas Armadas con un 54,3%. En contraste, se percibe una fuerte desconfianza hacia los partidos políticos, sindicatos, el Congreso y los medios de comunicación. Curiosamente, incluso los colectivos feministas y LGBT+ también han visto un descenso en la confianza.

Democracia y Estado: una relación compleja

Un aspecto clave es la tensión entre el apoyo a la democracia y la evaluación de su funcionamiento. Aunque el 73,7% de los jóvenes prefiere la democracia ante cualquier otro sistema, las opiniones están divididas respecto a su operación: 48,4% cree que funcion hace mal, y 45,6% opina lo contrario. Este malestar no se traduce en un rechazo hacia el Estado, ya que hay un consenso sobre su rol en áreas fundamentales como la salud y la educación.

  • 83,1% sostiene que el Estado debe garantizar la salud y educación públicas.
  • 68% cree que debe proteger a los sectores vulnerables.
  • 56,9% opina que debe regular servicios esenciales.

El estudio concluye que, a pesar de la crítica hacia el sistema político, existe un fuerte apoyo hacia un Estado que garantice derechos fundamentales. La desigualdad de género también juega un papel, ya que las mujeres apoyan más la intervención estatal en la vida cotidiana en comparación con los hombres. En resumen, el desacuerdo con la política es un tema recurrente entre los jóvenes, quienes no piden menos Estado, sino uno más eficiente que brinde respuestas concretas en un contexto donde la representación y la participación se cuestionan constantemente.

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