El arqueólogo argentino que pasó de acampar en condiciones extremas a recibir un premio internacional

imagen-109

SOCIEDAD ENTREVISTA A RAFAEL GOÑI, ARQUEOLOGO ARGENTINO QUE GANÓ UN PREMIO GLOBAL FOTO GUILLERMO RODRIGUEZ ADAMI

Compartilo

Un viaje desde la Patagonia hasta un galardón global

Rafael Goñi, un arqueólogo argentino de 69 años, es un ejemplo de cómo la pasión puede transformar la vida de una persona. A pesar de que no es sencillo dormir en carpas en medio de climas extremos y con vientos implacables que podrían volcar un vehículo, para él, esos son los momentos más valiosos, siempre que se encuentre en el contexto de una investigación arqueológica.

Desde su infancia, a la edad de 6 años, Goñi había decidido que su vida estaría dedicada a la excavación. Esta vocación se mantuvo firme hasta que cumplió 18 años, cuando se vio frente a la elección de su carrera. Un consejo de un arqueólogo le marcó el rumbo: a pesar de no hacerse rico, no pasaría hambre. «Y bueno, con eso a mí me bastaba», recuerda Goñi, quien nació en Buenos Aires y es aficionado al club Gimnasia.

Un reconocimiento sin precedentes

Recientemente, Goñi se ha convertido en el primer arqueólogo no estadounidense en recibir el prestigioso «Binford Family Award for Teaching Scientific Reasoning in Archaeology 2026», otorgado por la Society for American Archaeology. Este premio es considerado uno de los más significativos en el ámbito de la arqueología a nivel internacional.

Con más de 40 años como profesor en la UBA y otras instituciones, su investigación se ha centrado en la provincia de Santa Cruz, donde dirige un equipo del Instituto Nacional de Antropología, en colaboración con científicos de Conicet. Juntos, investigan los cambios sociales y climáticos en el pasado.

Los alumnos y colegas que han trabajado con él durante cuatro décadas fueron quienes lo postulaban para este galardón. “Se ve que algo habré hecho para que toda esa gente se junte y diga ‘esta es la persona, tienen que hacer algo con él’”, afirma con una sonrisa.

Investigaciones en un contexto adverso

Goñi ha dedicado su trayectoria a estudiar a los cazadores-recolectores de la Patagonia, sociedades que se alimentan directamente del medio ambiente sin producir energía. Según él, el guanaco fue la especie esencial para estas comunidades, que vivieron de su caza durante miles de años hasta la llegada de los europeos.

Sus investigaciones se concentran en los últimos 4.000 años, un intervalo marcado por intensos cambios ambientales que transformaron profundamente la región socialmente. Para reconstruir esta historia, trabaja junto a paleoclimatólogos, geólogos y otros expertos, enfocándose en registros que son vitales para entender el cambio climático actual y los factores humanos que pueden desencadenarlo.

Estos estudios han permitido revisar conceptos tradicionales sobre los pueblos originarios. Por ejemplo, la noción de que los tehuelches eran extremadamente nómades ha sido reinterpretada, sugiriendo que tenían una vida más sedentaria de lo que se pensaba. “Eran casi sedentarios”, comenta Goñi.

La importancia de invertir en ciencia

Cuando se pregunta sobre la relevancia de sus investigaciones, Goñi es contundente. Por un lado, la ciencia avanza de manera impredecible y, lo que hoy parece irrelevante puede ser crucial mañana. Investigar patógenos antiguos puede ayudar a comprender enfermedades contemporáneas y prevenir futuras pandemias. Además, investigar la historia de las sociedades humanas es fundamental, considera que todos merecen ser comprendidos.

Adicionalmente, hay un valor patrimonial en los sitios arqueológicos, como la Cueva de las Manos, que atrajo a miles de visitantes y tuvo un impacto significativo en la economía local. Trabaja también con comunidades locales para desarrollar un turismo responsable y sostenible alrededor de estas áreas.

SIN EMBARGO, Goñi enfrenta un panorama complejo. Desde hace dos años, el Gobierno de Argentina ha desfinanciado su investigación y lo ha jubilado sin justificarlo. Esto ocurre en un momento en que el abandono de la ciencia puede tener consecuencias severas.

Desafíos de la arqueología en la Patagonia

Las expediciones en la Patagonia presentan desafíos únicos. “Armar una carpa con ráfagas de más de 100 kilómetros por hora no es nada sencillo”, comenta Goñi. A veces, el equipo se refugia en estancias, pero en las mesetas de Santa Cruz deben acampar a pesar de las duras condiciones.

Las campañas de investigación han tenido que reducirse considerablemente debido a la falta de presupuesto. “Antes podíamos estar un mes, ahora directamente no hemos podido realizar campañas en los últimos dos años”, explica.

Reflexiones sobre la elección profesional

Cuando se le pregunta qué consejo daría a un joven que duda entre estudiar arqueología, Goñi reflexiona sobre la vida y las decisiones personales. En la actualidad, el éxito no está garantizado, y muchos continúan estudiando por el deseo de hacer lo que realmente quieren.

Goñi mismo experimentó esto: se inscribió en Derecho y Filosofía, pero tras observar el ambiente de la Facultad de Derecho, decidió perseguir su verdadera pasión, la arqueología. “Si te rompés trabajando y sos honesto con lo que querés hacer, difícilmente te vaya mal”, concluye.

El premio de Goñi será entregado el 1° de mayo en un Congreso en San Francisco (EE.UU.). Este galardón, vinculado a la enseñanza del razonamiento analítico en arqueología, recuerda a Lewis Binford, quien transformó la disciplina en las décadas de los 60 y 70, llevándola hacia un enfoque más científico y menos descriptivo.

Compartilo