La represión de la dictadura en el ámbito deportivo: 220 atletas desaparecidos y un impactante escape
Un oscuro periodo en el deporte argentino
Durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, que tuvo lugar entre el 24 de marzo de 1976 y el 10 de diciembre de 1983, se registraron aproximadamente 30,000 desaparecidos a causa del terrorismo de Estado. De este total, 220 eran deportistas, incluyendo futbolistas, rugbiers, ajedrecistas, basquetbolistas, boxeadores, ciclistas, tenistas, atletas, voleibolistas y jugadores de hockey. La exhaustiva investigación del periodista Gustavo Veiga en su libro «Deporte, desaparecidos y dictadura«, publicado por el sello Al Arco, detalla la tragedia que aquejó al mundo deportivo en esa época.
Metodología de la investigación
Veiga recogió la lista oficial de desaparecidos y la comparó con los registros de todos los deportistas federados en ese momento. A partir de este análisis, determinó que el deporte más afectado fue el rugby, con 152 desaparecidos, lo que representa casi el 70 por ciento del total. Esta situación está vinculada a la desaparición de jugadores de equipos en La Plata y Rosario, ciudades con una rica tradición universitaria y políticas activas. Un caso notable es el del La Plata Rugby Club, que perdió a 20 jugadores.
Casos emblemáticos
Uno de los casos más conocidos es el del fondista Miguel Sánchez, quien fue secuestrado el 8 de enero de 1978 en Berazategui, un hecho que se conmemora anualmente con «La carrera de Miguel«. Otro deportista destacado es Daniel Schapira, el único tenista en la lista, miembro de la Juventud Universitaria Peronista, desaparecido el 7 de abril de 1977.
El fútbol y su rol en la dictadura
El fútbol sirvió de plataforma para la dictadura, que aprovechó su popularidad para impulsar campañas tanto dentro como fuera del país, especialmente durante el Mundial 78 y el Mundial Juvenil de 1979 en Japón. Uno de los casos más notorios involucra al arquero Claudio Tamburrini, secuestrado el 18 de noviembre de 1977 y torturado en un centro clandestino. Tamburrini logró escapar después de 100 días de cautiverio y relata su experiencia en el libro «Crónica de una fuga«, la única ofrenda de este tipo documentada durante el régimen. Regresó a Argentina en 1985 para testificar en el Juicio contra las Juntas Militares.
Atletas desaparecidos
En el ámbito del fútbol, se reportan 19 futbolistas desaparecidos, de los cuales dos eran profesionales. Uno de ellos, el arquero Antonio Piovoso, secuestrado el 6 de diciembre de 1977, y el otro, Ernesto Rojas, quien fue asesinado en 1976 tras ir a operarse a La Plata.
Hechos históricos en la cancha
Durante el Mundial 78, Raúl Cubas, un desaparecido, tuvo que realizar una entrevista con el técnico César Luis Menotti bajo coerción de sus captores. En su relato, Cubas afirmó:
“Era para publicar en una revista de Cancillería en el exterior, parte de la campaña que hacía la dictadura”.
Entre tanto, las barras de fútbol estaban mayormente alineadas con el Peronismo. Se recuerdan casos de barras que colaboraron con la dictadura, como Negro Thompson y Froilán Ruiz.
Resistencia en las tribunas
Un incidente significativo ocurrió el 16 de mayo de 1976, cuando la hinchada de Huracán colgó una bandera de Montoneros en un partido, lo que resultó en la muerte de Rodrigo Noya, la primera víctima letal del fútbol en la dictadura. Otro evento rescatable fue la respuesta de la hinchada de Nueva Chicago, que el 24 de octubre de 1981 entonó la marcha peronista en un partido, lo que provocó la represión policial y la detención de 49 personas. Esta resistencia culminó con un acto de desafío a las autoridades utilizando una canción infantil.
