Las enseñanzas de las Abuelas de Plaza de Mayo para las futuras generaciones
Un legado duradero
El 22 de octubre de 1977 es una fecha significativa en la historia argentina, ya que marca el comienzo de la lucha visible de las Madres de Plaza de Mayo. Desde ese día, estas mujeres se agruparon en rondas en el corazón del poder político argentino, desafiando a las fuerzas policiales que les pedían que se dispersaran. Con pañales de tela en sus cabezas que representaban a sus hijos desaparecidos, clamaban por la verdad sobre sus seres amados.
Fue en este contexto que una madre interpeló a otras, preguntando: “¿Quién está buscando a su nieto o tiene a su hija o nuera embarazada?” Esta pregunta se convirtió en el pilar de la lucha de doce mujeres que iniciarían la búsqueda de sus nietos desaparecidos, estableciendo así las bases de una de las organizaciones de Derechos Humanos más importantes del país.
Una lucha que perdura
Las Abuelas comenzaron su camino bajo el nombre de Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos, pero rápidamente adoptaron el que se les conoció internacionalmente: Abuelas de Plaza de Mayo. Cada año, el 22 de octubre se conmemora en la Argentina como el Día Nacional por el Derecho a la Identidad, una causa impulsada por las abuelas desde los años ochenta.
De las 204 mujeres que formaron parte de esta búsqueda, hoy solo permanecen con vida dos: Estela Barnes de Carlotto y Buscarita Roa, quienes han continuado su labor incansablemente y han logrado recuperar a los nietos que habían perdido. Estela, de 94 años, y Buscarita, de 88 años, son ejemplos del compromiso con la causa y han sido fundamentales en la expansión y renovación de la organización.
Transmisión de valores
Una nueva generación, formada por nietos restituidos y familiares de los desaparecidos, se ha sumado a la lucha. Manuel Gonçalves Granada, un nieto recuperado en 1997, quien se unió a la comisión directiva en 2011, comenta sobre el enfoque de las abuelas en la enseñanza. “Las abuelas no son de indicarte qué hacer: son de mostrarte haciendo”, expresa.
La estrategia de las Abuelas ha evolucionado con el tiempo. Han logrado restituir la identidad de 140 bebés y han identificado a más de 2.000 personas cuyos casos no estaban relacionados con el esquema de apropiación sistemática de niños. A pesar de estos avances, aún quedan aproximadamente 300 nietos cuya identidad sigue sin resolverse.
Compromiso colectivo
Claudia Poblete, una de las nietas reintegradas, enfatiza la importancia del compromiso colectivo en la lucha por la identidad y resalta que “todas las abuelas buscaron a todos los nietos”. La esencia de esta organización es el amor y la dedicación por su causa, así como la convicción de que la búsqueda de identidades no es solo una responsabilidad individual sino una tarea que concierne a toda la sociedad.
Las Abuelas de Plaza de Mayo continúan su labor con gran dedicación, estableciendo un legado para futuras generaciones. Gladys Salazar, que también integra la directiva, manifiesta: “Buscamos a todos, todo el tiempo”. Las enseñanzas de este grupo de mujeres emblemáticas aseguran que la lucha por la verdad y la justicia sigue viva y se transmitirá a quienes le sucedan en esta importante tarea.
