Limpieza efectiva de parrillas oxidadas con métodos caseros
Cómo recuperar parrillas oxidadas
Con el transcurso del tiempo y la exposición a la humedad, las parrillas de hierro tienden a acumular óxido, lo que suscita interrogantes acerca de su uso en la cocina. No obstante, antes de considerar su reemplazo, hay dos métodos caseros que resultan efectivos para eliminar la corrosión y restaurar su funcionalidad en poco tiempo.
Primera solución: fuego, cepillo y vinagre con bicarbonato
Este método comienza con la aplicación de calor. Paso 1: colocar la parrilla sobre las brasas o sobre la hornalla durante unos minutos; el calor ayuda a aflojar la suciedad y debilita el óxido. Paso 2: una vez que la parrilla se ha enfriado lo suficiente, utilizar un cepillo metálico o virulana de acero para raspar y quitar la mayor cantidad de residuos posible. Paso 3: preparar una pasta con vinagre y bicarbonato de sodio y aplicarla en toda la superficie; dejarla actuar durante varios minutos, ya que esta mezcla facilita una limpieza profunda del hierro. Paso 4: enjuagar con agua y devolver la parrilla al fuego para secarla completamente, lo cual elimina la humedad y previene la reaparición del óxido.
Segunda solución: bicarbonato, sal y ácido cítrico
Otra opción accesible utiliza tres ingredientes comunes:
- 100 gramos de bicarbonato de sodio
- 1 cucharada de sal
- 1 cucharada de ácido cítrico
Estos componentes funcionan como abrasivos suaves y desincrustantes naturales. El procedimiento es parecido: calentar la parrilla para aflojar los residuos, raspar con un cepillo o virulana, aplicar la mezcla sobre la superficie, frotar bien y, finalmente, enjuagar con agua. Antes de guardarla o usarla de nuevo, es recomendable secarla al fuego.
¿Por qué son efectivos estos métodos?
El calor debilita la corrosión, la fricción ayuda a eliminar el material suelto y las mezclas químicas suaves colaboran en desprender las partículas adheridas. El último paso de secado es crucial para evitar que la humedad genere óxido nuevamente.
