Operativo de Interpol: La detención del narco Luis Fernández Albín
Captura del líder narco en un operativo internacional
El pasado jueves, Luis Fernández Albín, de 38 años, fue trasladado bajo un impresionante operativo de Interpol desde Buenos Aires hasta Montevideo. A su llegada, el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya le llevó a la base militar del aeropuerto de Carrasco, donde sus tobillos estaban encadenados y las esposas de sus muñecas sujetas a un cinturón de cuero. Fernández Albín, visiblemente molesto, llegó enojado desde el Aeropuerto de San Fernando, donde había despegado a las 7 de la mañana.
Amenazas en el juzgado
El despliegue de seguridad para su recepción comenzó a las 4 de la mañana, lo que llevó a la restricción de varias calles en el centro de Montevideo. Su descontento se manifestó más tarde en el juzgado especializado en Crimen Organizado, dirigido por Fernando Islas. Frustrado por las acusaciones de medios (no de la Justicia) que lo señalaban como culpable de intentar asesinar a la fiscal de la Corte Mónica Serrano, lanzó una clara advertencia a la fiscal Angelita Romano: «Ya van a ver». El día siguiente, en la formalización de la audiencia, se disculpó por sus comentarios. Tras ser imputado por narcotráfico, contrabando y lavado de dinero, el juez ordenó una prisión preventiva de 120 días mientras se espera su posible procesamiento.
Un perfil criminal destacado
Fernández Albín es una figura prominente en el narcotráfico, liderando su propio clan con sus hermanos y manteniendo vínculos con Sebastián Marset, el narco uruguayo más buscado en la región, así como con el Primer Comando Capital brasileño (PCC). Su doble nacionalidad, argentina y uruguaya, facilita su conexión entre ambas naciones. Fue capturado en Flores a finales de noviembre gracias a información proporcionada por la DEA, ya que se había refugiado en un departamento de Buenos Aires con visitas familiares desde junio de 2025.
Investigaciones y antecedentes
En Uruguay, se le investiga por un fallido envío de dos toneladas de cocaína hacia Europa. A pesar de haber nacido en Argentina, se trasladó a Montevideo a una edad temprana y se consolidó en la zona de Cerro Norte. Para evadir a las autoridades uruguayas, residía en un departamento en la Avenida Rivadavia 6338, conocido por ser un refugio de narcotraficantes; precisamente allí, en 2014, se había alojado otro narcotraficante que fue arrestado con 60 paquetes de cocaína.
Vida personal y actividades delictivas
Durante su tiempo en Argentina, Fernández Albín llevó una vida de apariencia normal, paseando a su perro Robertina, una Bulldog Francés. Tras su captura, la mascota fue devuelta a sus hijas en Montevideo. El Departamento Federal de Investigaciones de Argentina había iniciado una vigilancia desde octubre, que incluyó seguimiento y un rastreador GPS en su camioneta Volkswagen Amarok.
Con antecedentes de fugas y delitos desde temprana edad, se involucró en el narcotráfico a los 20 años, empezando con el tráfico internacional a los 22. Su esposa, Khaterine Quilimas Gularte, conocida como «La Chuna», también tiene un historial relacionado con el narcotráfico y fue arrestada en noviembre bajo cargos de lavado de dinero. La pareja y sus hijas solían cruzar de Buenos Aires a Montevideo frecuentemente, aunque se cree que Fernández Albín utilizó identidades falsas para evitar ser detectado.
Colaboración internacional para su captura
La solicitud de detención y extradición del acusado fue presentada por la fiscal Angelita Romano, en cooperación con el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal 1 de Argentina, con el apoyo de la Procuraduría de narcocriminalidad (Procunar) y autoridades uruguayas. Se establece que Fernández Albín organizó el acopio y la exportación de 2.000 kilos de cocaína incautados en agosto pasado en la localidad uruguaya de Punta Espinillo, durante una operación conocida como “Nueva Era”.
