Pollitos recién nacidos deslumbran con su capacidad de asociar sonidos y formas

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Descubrimiento sorprendente en el mundo animal

Investigadores han hallado que los pollitos recién nacidos poseen la asombrosa habilidad de asociar sonidos con formas, una capacidad pensada previamente como exclusiva de los humanos y que se relaciona con el origen del lenguaje.

El efecto Bouba-Kiki en pollitos

Este descubrimiento ha reavivado una discusión sobre un fenómeno psicológico conocido como el “efecto Bouba-Kiki”, el cual detalla la tendencia humana a vincular ciertos sonidos con determinadas figuras. Por ejemplo, muchas personas asocian la palabra “bouba” con figuras redondeadas y “kiki” con formas puntiagudas. Esta reacción se manifiesta en diversas culturas y lenguas, lo que ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de una base biológica detrás de este fenómeno.

El estudio, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Padua en Italia, se centró en pollitos criados en condiciones controladas sin experiencias previas que pudieran sesgar los resultados.

Metodología y hallazgos

Durante las pruebas, los pollitos escuchaban las palabras “Bouba” y “Kiki” mientras debían elegir entre dos figuras: una redondeada y otra punta. Los resultados fueron reveladores; los pollitos mostraban una clara preferencia por acercarse a la figura punta al escuchar “Kiki” y a la figura redondeada al oír “Bouba”, precisamente la misma asociación que los seres humanos.

El aspecto más sorprendente del experimento es que los pollitos nunca habían visto estas formas ni escuchado esos sonidos previamente, lo que sugiere que esta asociación no fue aprendida. Los científicos plantean que puede haber conexiones innatas entre sonido y forma en el cerebro desde etapas muy tempranas de vida.

Implicaciones para la evolución del lenguaje

Además, la capacidad de los pollitos para presentar esta habilidad sugiere que ciertos mecanismos que facilitaron la evolución del lenguaje humano podrían ser mucho más antiguos de lo que se había estimado. Si investigaciones futuras respaldan esta teoría, el efecto Bouba-Kiki podría proporcionar una nueva perspectiva sobre el surgimiento del lenguaje y los procesos cerebrales fundamentales que lo sustentan.

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