Reflexiones sobre el liderazgo y el miedo con Brené Brown
Un encuentro íntimo con Brené Brown
Como parte de mis actividades en The Next Big Idea, recibí una invitación para asistir a una conferencia en línea de Brené Brown, reconocida autora de best sellers y experta en liderazgo. Su programa Dare to Lead ha sido una fuente de inspiración constante para mí. Recientemente, Brown lanzó su nuevo libro titulado Strong Ground, donde presenta insights adquiridos a través de su trabajo con líderes globales y analiza las paradojas que enfrentan en contextos complejos.
La importancia del miedo en el liderazgo
Lo que esperaba que fuese una sesión masiva se transformó en una experiencia más personal, donde un pequeño grupo de asistentes tuvo la oportunidad de interactuar directamente con ella. Mi interés por el enfoque de Brené Brown sobre el liderazgo vulnerable me llevó a formular una pregunta sobre este tema central. Desde entonces, una inquietante pregunta que ella planteó no ha dejado de resonar en mi mente: ¿de qué lado de la línea te estás parando?
La mencionada línea simboliza el miedo, y su argumento es que no existe liderazgo sin confrontar esta emoción. Cuando estamos por encima de la línea, aunque sentimos miedo, mantenemos el control. Somos conscientes de su presencia y de cómo puede afectar nuestra conducta. En cambio, al estar por debajo de la línea, es el miedo quien nos guía, llevándonos a una postura pasiva donde no tenemos el control de la situación.
Triángulos de conducta: Héroe, víctima o villano
Durante la charla, Brown ilustró su idea dibujando mentalmente dos triángulos. La parte superior, donde se encuentran los líderes proactivos, incluye roles como creadores, desafiadores y coaches. En la parte inferior, caemos en los arquetipos de héroe, víctima o villano. Para ejemplificarlo, compartió una anécdota sobre un error cometido por su equipo: “Brené, accidentalmente copiamos a la persona equivocada en un correo. Contiene información confidencial sobre un borrador de un libro. No sabemos cómo resolverlo.”
Su respuesta inicial, desde la perspectiva de por debajo de la línea, fue la siguiente: “Dios mío, esta no es la primera vez que pasa. Nadie entiende lo mal que quedo cuando suceden estas cosas. La gente confía en mí para revisar su trabajo y estoy quedando mal. ¿Sabes qué? Lo haré yo misma a partir de ahora. Claramente, nadie entiende lo difícil que es esto para mí.”
El lenguaje que utilizó revela su posición: “Héroe”: lo haré yo misma; “Víctima”: nadie comprende; “Villano”: ¿quién se hará cargo de la culpa?
En contraste, Brown compartió cómo hubiera reaccionado por encima de la línea del miedo: “Ay no. ¿saben qué? Esto me pone por debajo de la línea. Necesito un momento para recomponerme y voy a intentar conducir. Comencemos diciendo que estas situaciones son raras y sé que la gente es muy cuidadosa. La gente confía en mí y me tomo eso muy en serio. ¿Podemos analizar cómo ocurrió esto y establecer un sistema que nos proteja para evitar que se repita?”
Este enfoque positivo ejemplifica el triángulo virtuoso: “Desafiadora”: ¿Cómo podemos arreglar esto? “Coach”: busquemos patrones. “Creador”: necesitamos implementar sistemas que apoyen a las personas en quienes confiamos y que están haciendo un buen trabajo. Aunque no podremos evitar que el miedo surja, sí podemos prepararnos para sobrepasar la línea y enfrentar los desafíos con valentía.
