Sylvia Bloom: la secretaria que acumuló millones imitando a los abogados

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La vida de Sylvia Bloom

La historia de Sylvia Bloom, una secretaria que se convirtió en millonaria al replicar las inversiones de los abogados para los cuales trabajaba, es una muestra elocuente de su carácter. Un relato significativo que sus conocidos recuerdan es el del día 11 de septiembre de 2001, cuando el caos invadió Nueva York tras los ataques. En vez de optar por un taxi para regresar a casa, la mujer de 84 años eligió un autobús, una decisión que su sobrina y albacea, Jane Lockshin, considera representativa de su vida: una persona que, a pesar de haber acumulado una gran fortuna, nunca vivió de manera ostentosa.

Las inversiones secretas

Bloom trabajó durante 67 años en la firma de abogados Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, donde se hizo de una notable riqueza a través de un método poco convencional: copió las inversiones que sus jefes realizaban. Hasta el año 2018, su increíble historia no fue revelada al público. Tras su muerte en 2016, se supo que había destinado parte de su riqueza, un asombroso 6,24 millones de dólares, a la fundación Henry Street Settlement de Nueva York para ayudar a jóvenes desfavorecidos, convirtiendo esta en la mayor donación individual en la historia de la fundación.

Un inicio difícil

Nacida en Brooklyn en 1919, Bloom era hija de inmigrantes de Europa del Este y vivió su infancia durante la Gran Depresión. A pesar de las dificultades, se graduó en varias escuelas públicas, incluso asistiendo a clases nocturnas para trabajar durante el día. En 1947, se unió a Cleary Gottlieb Steen & Hamilton, donde desarrolló su estrategia de inversión, adquiriendo acciones en base a las decisiones de compras de sus jefes.

Un legado generoso

Bloom se casó con Raymond Margolies, un bombero que posteriormente se convirtió en maestro. Sorpresivamente, ni él ni su círculo cercano sabían de su considerable patrimonio. Tras su fallecimiento, Lockshin, encargada de su testamento, se asombró al enterarse de la fortuna acumulada. Al revisar sus cuentas, encontró activos que sumaban más de 9 millones de dólares. Esto reflejaba una vida sencilla, alejada de lujos, centrada en ayudar a otros.

Las becas Bloom-Margolies

La intención de Bloom de destinar su dinero a la educación de jóvenes con recursos limitados concordaba con sus propias vivencias. Así, se creó el fondo de Becas Bloom-Margolies en la fundación Henry Street Settlement, proporcionando apoyo a estudiantes desde el noveno grado hasta la universidad. Esto incluye asistencia como preparación para el SAT, tutorías y visitas a campus universitarios. Con la magnitud de la donación, se estableció un fondo de dotación que asegura la sostenibilidad de estas becas en el futuro. La dedicación de Bloom por la educación y el bienestar de los demás continúa inspirando hoy en día.

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