Trágico feminicidio en Salta: dos hermanas asesinadas por sus parejas en menos de nueve años

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Una familia marcada por la violencia de género

La violencia de género ha dejado huellas profundas en una familia de Campo Quijano, Salta, donde en menos de nueve años, una madre ha tenido que enfrentar la pérdida de sus dos hijas a manos de sus parejas. Este martes, el barrio Luz y Fuerza fue escenario de un nuevo crimen que ha conmocionado a la comunidad.

El crimen de Natalia Cruz

Las autoridades hallaron a Natalia Cruz en su domicilio con evidentes signos de haber sido golpeada y estrangulada. A pesar de ser trasladada de urgencia al hospital, lamentablemente no pudo sobrevivir al trayecto y los intentos médicos por reanimarla resultaron ineficaces. Su pareja, Orlando Serapio, confesó a la madre de Natalia que había cometido el crimen, pero se dio a la fuga antes de que la policía llegara al lugar y actualmente se encuentra prófugo.

Un ciclo de tragedias

La historia de Naomi recuerda la tragedia de 2017, cuando su hermana menor, Amira, fue asesinada por su novio en un baño del barrio San Jorge. El agresor, Edgardo Córdova, se quitó la vida en el mismo lugar tras cometer el asesinato. En esa ocasión, Natalia estuvo presente, inmersa en el dolor junto a su familia, sin imaginar que su propio destino estaría marcado por la misma tragedia.

Una desesperada búsqueda de ayuda

El día del crimen, Natalia contactó a su hermana Belén para pedirle una pastilla debido a un fuerte dolor de cabeza. Sin embargo, al llegar, no encontró a nadie en casa y tras varios intentos sin respuesta, decidió regresar más tarde. Al regresar, se encontró con Serapio, quien se mostró nervioso y dijo no saber dónde se encontraba Natalia. La preocupación creció y, junto a otra hermana, volvieron a la casa justo cuando el hombre se marchaba. Entraron por la parte trasera y hallaron a Natalia en un estado crítico, con un cable alrededor del cuello, al borde de la muerte. Desafortunadamente, falleció antes de poder recibir atención médica en el Hospital Francisco Herrera.

Una lucha por la protección inefectiva

Familiares de Natalia revelaron que ella había solicitado en múltiples ocasiones la renovación de una orden de restricción perimetral contra Serapio. Al vencerse la medida, él volvió a su casa, argumentando que debía llevarse a los niños que tuvieron en común. La madre de la víctima, Irene, destacó que Serapio solía ingresar a la vivienda bajo la excusa de cuidar a los niños. Natalia había presentado varias denuncias por violencia intrafamiliar, y aunque estaban separados, su vínculo se mantenía por la crianza de sus hijos.

En este contexto, la policía ha desplegado un amplio operativo de búsqueda para dar con el paradero de Serapio, quien continúa en calidad de prófugo.

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